A 101 años de su nacimiento
Simone de Beauvoir, vigente y liberadora
Por Guadalupe Cruz Jaimes
.- A 101 años del nacimiento de Simone de Beauvoir, destacada novelista francesa considerada pieza fundamental del feminismo y una de las pensadoras progresistas más reconocidas del siglo veinte, su ideología sigue vigente y es directriz del movimiento por los derechos humanos de las mujeres.
“No se nace mujer, se llega a serlo”, afirmó Beauvoir en El segundo sexo, su cuarta obra, publicada en 1949, donde explica que ser mujer no depende de la biología sino de los procesos culturales y psicológicos que experimente cada una.
Esta obra suscitó descontento por parte del sector conservador de la sociedad francesa, su pensamiento revolucionario generó una avalancha de críticas hacia su persona aún por parte de hombres que Beauvoir consideraba demócratas.
Simone de Beauvoir, nacida el 9 de enero de 1908, desde su adolescencia se rebeló contra la moral cristiana en la que fue instruida, en el seno de una familia burguesa.
A finales de los años veinte, conoció en la Sorbona de París, al también estudiante de filosofía Jean Paul Sartre, quien fue su pareja durante más de 50 años, hasta la muerte de éste, registrada el 15 de abril de 1980.
Tras la publicación de El segundo sexo, que en la primera semana que salió al mercado vendió 20 mil copias, Simone de Beauvoir fue calificada de frígida, insatisfecha, reprimida y frustrada, incluso por personas que formaban parte de su círculo de amistades.
“Decían que yo me sentía humillada por ser mujer y a causa de ello quería ridiculizar a los hombres. La gente me miraba en los restaurantes burlándose y hasta dándose con el codo”, declaró la novelista.
“Fue en ese momento cuando descubrí el machismo de un cierto número de hombres a los cuales consideraba verdaderamente demócratas, tanto en relación al sexo como al conjunto de la sociedad. Albert Camus casi me aventó el libro a la cara; dijo que había ridiculizado al varón francés”, añadió Beauvoir.
Por ello, la filosofa feminista expresó: “Quedé muy decepcionada de los comunistas. Pensaba que la izquierda sentía cierto interés por este problema, pero la mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea”.
Para el hombre, según Beauvoir, la mujer es un ser “esencialmente” sexuado. “Para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto”.
La mujer, dice la filosofa feminista “se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es ‘lo otro’”.
INDEPENDENCIA Y TRABAJO
Para Simone de Beauvoir, la forma en que las mujeres pueden hacer frente a dicha opresión es “ser independiente, trabajar”.
En El segundo sexo, traducido a decenas de idiomas, la novelista aborda la condición de las mujeres desde el punto de vista científico, histórico y literario. En la última, hace un recorrido por la mujer desde la infancia hasta la vejez.
Beauvoir, durante la década de los treinta, dio clases de filosofía en universidades de París y Marsella, pero dejó esta actividad para dedicarse a escribir de tiempo completo después del favorable recibimiento que lectores y críticos dieron a su primera obra La invitada, publicada en 1943.
Al año siguiente escribió La sangre de los otros, segunda de trece obras. Y su última obra, La ceremonia del adiós, fue publicada en 1981, cinco años antes de su muerte.
La obra de Beauvoir dio a conocer sus ideas existencialistas, doctrina filosófica que señala a las y los individuos como libres y en consecuencia responsables de sus actos.
Con ello, sentó las bases para El segundo sexo, aportación al conocimiento que la convirtió en el estandarte de la causa feminista, vigente 101 años después de su nacimiento.
Derechos de autor: Fuente Agencia CIMAC www.cimac.org.mx
Las mujeres inmigrantes conforman la mitad de la
población llegada a la sociedad vasca desde otros
países con el objeto de establecerse en ella. En este
artículo, se trata de analizar su creciente protagonismo
en el tejido asociativo inmigrante, prestando
especial atención a sus principales características,
su distribución geográfica, su trayectoria temporal,
sus objetivos, actividades y vías para alcanzarlos,
así como a los factores individuales y contextuales
que determinan sus acciones e intervenciones. Y
todo ello con el objeto de visibilizarlas como agentes
sociopolíticos que se han de tener en cuenta en
el diseño de políticas públicas y en la conformación
de una sociedad realmente intercultural, de la que
también forman parte.
Amaia Unzueta Sesumaga
Kambotik Consultoría Social
Trinidad L. Vicente Torrado
Universidad de Deusto
<trinidad.vicente@deusto.es>
doi:10.5569/1134-7147.49.07
1. Introducción
La participación de las mujeres inmigrantes en la
vida sociopolítica viene en buena medida determinada
por su incorporación a las estructuras socioeconómicas
y políticas, y por las oportunidades a su
alcance en la sociedad de destino, por la duración y
estabilidad de su residencia, por su posición en el
interior de su propia comunidad y por los vínculos
de estas comunidades con sus sociedades de origen.
En este contexto, el objetivo de este artículo es
poner de manifiesto el actual y creciente tejido asociativo liderado y desarrollado por la inmigración
femenina en el País Vasco, así como los medios a
través de los cuales estas mujeres intentan cuestionar
y renegociar las actuales relaciones de poder en
el interior de su hogar, de la comunidad y de la
sociedad. Aunque muchas de las actividades y reivindicaciones de estas asociaciones comienzan a
escala local (en un intento de ayudar a quienes acaban
de llegar en su proceso de adaptación a sus
nuevas condiciones de vida en la sociedad vasca,
denunciando al mismo tiempo las condiciones precarias
en las que frecuentemente se encuentran
muchas mujeres, familias y comunidades inmigrantes),
otra buena parte de sus actividades y reivindicaciones
implican también conexiones a escala
nacional e, incluso, internacional, lo que las convierte
en protagonistas del denominado ‘transnacionalismo
desde abajo’.
Precisamente, en la elaboración de este artículo se
han tenido muy en cuenta las entrevistas en profundidad
realizadas a representantes de catorce asociaciones
de mujeres inmigrantes en diciembre del
2010, en el marco de un proyecto promovido y financiado
por la Dirección de Inmigración del Gobierno
Vasco en los ámbitos de las migraciones y el desarrollo,
desde una perspectiva de género. Dichas asociaciones,
a quienes agradecemos sinceramente su
participación, fueron: ASEMA, Arahma, Grupo de
Mujeres Migradas de Getxo, Alnour, Mujeres en la
Diversidad, Garaipen, Safa, Lacasiun, Mujeres del
Mundo Unidas, Bidez-Bide, Voz-Colombia, Djelia
Taama Musoo, Amalur Charrua y el Grupo de Mujeres
Senegalesas.
2. La inmigración femenina en el País
Vasco: evolución y características
Las mujeres que, procedentes de otros países, residen
en el País Vasco a comienzos del 2010 ascienden
a 83.640, lo que supone que una de cada dos
personas nacidas en el extranjero y empadronadas
en los municipios vascos es mujer. A lo largo de la
última década, y especialmente durante el último
quinquenio, la inmigración femenina ha registrado
una tendencia claramente creciente, siguiendo una
pauta también exhibida por la población inmigrante
masculina. Así, en los diez últimos años, las mujeres
llegadas desde otros países han aumentado en
un destacado 355%, pasando de 18.393 en el
momento del cambio de siglo, a 47.176 en el año
2005, y alcanzando las 83.640 a comienzos de
2010. Ahora bien, el equilibrio de sexos que exhibe
en la actualidad la población inmigrante en el País
Vasco y este crecimiento de la inmigración femenina
en términos cuantitativos, especialmente en
fechas recientes, no debe ocultar otra realidad: el
predominio de las mujeres en los flujos migratorios
hacia el País Vasco a lo largo de la década de los
noventa y hasta el cambio de siglo (Vicente,
2006b). Tal y como reflejan los datos de empadronamiento
correspondientes a 2000, el 52% de las
personas inmigrantes en esa fecha eran mujeres. En
los años posteriores, su peso relativo se vio ligeramente
reducido, situándose en torno al 50%, debido
al mayor crecimiento registrado por los hombres
inmigrantes como resultado –al menos en parte–
de los procesos de reagrupación familiar también
llevados a cabo por ellas, y al reciente aumento
experimentado por la inmigración de algunos colectivos
nacionales claramente masculinizados. Por
todo ello, el concepto de feminización de las migraciones,
que se destaca como una de las principales
características de los movimientos migratorios
actuales no ha de reducirse a la consideración del
aumento de las mujeres inmigrantes en términos
cuantitativos, sino que exige una mayor apertura
conceptual, que tenga en cuenta que los movimientos
de población y sus impactos están profundamente
‘generizados’.
Estas mujeres nacidas en otros países y afincadas
en el País Vasco muestran, sin embargo, diferentes
situaciones administrativas: 19.817 (24%) ya se han
nacionalizado españolas; 49.118 (59%) cuentan con
un permiso de residencia, bien sea en régimen
general (29.486, 35%) o comunitario (19.632, 24%),
mientras que 14.705 (17%) se encuentran en situación
irregular. Más de la mitad (51%) de la inmigración
femenina afincada en territorio vasco se
encuentra en Bizkaia (40.872 mujeres), siendo éste
además el territorio que presenta un mayor índice
de feminización de su población inmigrante (hay un
51% de mujeres y un 49% de hombres). Gipuzkoa
es el segundo territorio que registra un mayor
número de mujeres originarias de otros países
(25.741), que vienen a representar el 30% del total
registrado en el País Vasco. Y Álava, por su parte, se
coloca en la tercera posición, con 14.952 mujeres,
con el 18% del total de la inmigración femenina presente
en tierras vascas. En Gipuzkoa, las mujeres
representan la mitad de la población inmigrante
total (25.741 mujeres frente a 25.578 hombres),
mientras que Álava es la única provincia vasca en la
que la presencia masculina supera a la femenina
(con un registro de 17.292 hombres frente a 14.952
mujeres; es decir, que de cada 100 personas inmigrantes
residentes en tierras alavesas, 54 son hombres,
frente a 46 mujeres).
82
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente
Las tres capitales vascas son los municipios con
mayor cantidad de mujeres inmigrantes. Bilbao, con
17.542 mujeres llegadas desde otros países, es el
municipio vasco con mayor número de inmigrantes
femeninas, seguido de Vitoria-Gasteiz (12.373) y
Donostia-San Sebastián (8.629). En Bizkaia, después
de su capital, los municipios con mayor inmigración
femenina son: Getxo (3.703), Barakaldo
(3.346), Leioa (1.176), Portugalete (1.121), Santurtzi
(1.103), Durango (1.070), Sestao (976), Erandio (974),
Basauri (939), Mungia (835) y Gernika-Lumo (800).
En estos doce municipios, se ubican más de tres
cuartas partes (78%) de las mujeres procedentes de
otros países residentes en este territorio histórico.
En Álava, tan sólo seis municipios concentran el 91%
de las mujeres inmigrantes residentes: Vitoria-
Gasteiz (12.373), Laudio/Llodio (453), Amurrio (312),
Salvatierra/Agurain (237), Oyón-Oion (158) y Alegría-
Dulantzi (104). Y, por último, en Gipuzkoa, junto a
Donostia-San Sebastián, son los municipios de Irun
(3.087), Errenteria (1.171), Zarautz (911), Eibar (894),
Pasaia (725), Lasarte-Oria (671), Hondarribia (613),
Arrasate/Mondragón (596), Beasain (587), Hernani
(547) y Ordizia (542) los que abarcan un mayor
número de mujeres inmigrantes, ubicándose en
ellos prácticamente tres cuartas partes de este
colectivo (74%).
Por continentes de origen, más de la mitad de la
inmigración internacional femenina llegada al País
Vasco procede del continente americano (58%),
seguido del europeo (26%), el africano (11%) y del
asiático (5%). De hecho, el continente americano es
el que presenta el mayor índice de feminización
migratoria en el País Vasco (con 59 mujeres de cada
100 personas de esta procedencia), seguido de los
continentes europeo y asiático (ambos con 45 mujeres
de cada 100 personas originarias de estos países),
siendo el continente africano el que menor
tasa de feminización exhibe (con apenas una mujer
por cada dos hombres de esta procedencia).
Es interesante destacar las diferencias de esta distribuciónmpor principales áreas de origen, comparándola
con la de los varones inmigrantes. Entre ellos,
las nacionalidades americanas, aun siendo las primeras
(representan un 40% del total), no alcanzan
el peso relativo que tienen en el caso de sus compatriotas
mujeres. La inmigración masculina de origen
europeo y, especialmente, de origen africano, presenta,
por el contrario, un mayor peso relativo (un
31% y un 24%, respectivamente, del total de hombres
inmigrantes en el País Vasco) que la emigración
femenina de esos lugares, mientras que en la inmigración
masculina desde los países asiáticos se
observa un peso relativo muy similar al registrado
entre las mujeres inmigrantes de esta área geográfica
(6%). Por territorios históricos, las tasas de feminización de las poblaciones americanas, asiáticas y,
sobre todo, europeas son ligeramente superiores en
Bizkaia y Gipuzkoa respecto a Álava. En este último
territorio, en cambio, la tasa de feminización de la
población africana es superior a la registrada en
Gipuzkoa y, sobre todo, en Bizkaia.
Tomando en cuenta las veinte principales nacionalidades
de las mujeres inmigrantes empadronadas en
el País Vasco a comienzos del 2010, observamos que
éstas abarcan al 83% de este colectivo, tal y como se
recoge en la Tabla 1. Dicho porcentaje es muy similar
al que representan las primeras 20 nacionalidades
en el conjunto de la población inmigrante, esto es,
considerando no sólo a las mujeres, sino también a
los hombres procedentes de otros países (80%). Ello
da buena idea de que, entre ellas, existe la misma
diversidad de orígenes que entre ellos, siendo ésta
precisamente otra de las principales características
de los movimientos migratorios actuales.
Colombia, seguida a cierta distancia por Bolivia, son
los dos principales países de origen de la población
inmigrante femenina en el País Vasco. Ahora bien,
entre las diez primeras nacionalidades encontramos
otras cuatro de origen latinoamericano, como son la
ecuatoriana (4ª), la brasileña (6ª), o la paraguaya y
la argentina (9ª y 10ª, respectivamente). Además, en
los primeros puestos de esta lista logran colocarse
tres nacionalidades europeas: la rumana (3ª), la portuguesa y la francesa (7ª y 8ª, respectivamente). Y
aun estando la inmigración marroquí muy masculinizada,
las mujeres procedentes de ese país africano
logran alzarse al 5º puesto, siendo la única nacionalidad
de este continente entre las diez primeras.
La clasificación de principales nacionalidades varía,
no obstante, de forma importante en los tres territorios
históricos. Así, en Bizkaia el colectivo de mujeres
inmigrantes está liderado por las originarias de
Bolivia, seguidas de cerca por las procedentes de
Colombia y, a mayor distancia, por las nacidas en
Rumanía, Brasil, Paraguay, Ecuador, Marruecos,
Francia, China y Venezuela. En Gipuzkoa, el primer
colectivo de mujeres inmigrantes lo componen las
procedentes de Colombia, seguidas en este caso por
las llegadas desde Ecuador, Portugal, Rumanía,
Marruecos, Francia, Nicaragua, Argentina, Brasil y
Bolivia. Y en Álava, el ranking también está liderado
por Colombia, seguida por Marruecos, Brasil, Ecuador,
Rumanía, Argelia, Paraguay, Portugal, Perú y
República Dominicana.
Según la encuesta que Ikuspegi, el Observatorio
Vasco de Inmigración, realizó a la población extranjera
en 2007, prácticamente dos tercios de las mujeres
inmigrantes en el País Vasco (62%) tienen estudios
secundarios, profesionales medios o
universitarios, que cursaron en sus países de origen
–niveles de estudios superiores a su promedio
nacional, lo que da cuenta de la selectividad de los
procesos migratorios– y ligeramente más altos también
a los exhibidos por los varones inmigrantes
(Ikuspegi, 2009).
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos
Estos niveles formativos no se corresponden, en
cambio, con la situación laboral afrontada por estas
mujeres dentro de la sociedad vasca. A comienzos
del 2010, apenas una cuarta parte de las mujeres
inmigrantes con permiso de residencia se encuentran
en alta laboral en la Seguridad Social, aunque
es bien conocida su frecuente incorporación al mercado
de trabajo dentro de la economía sumergida.
De hecho, este colectivo sólo representa el 41% de
las altas laborales registradas por parte de la población
extranjera, a pesar de tener un nivel educativo
mayor que sus compatriotas varones, de que la
mayoría de estas mujeres ya trabajaba en su país de
origen, de su necesidad de un empleo que les
garantice su propia subsistencia económica y la de
sus familias, así como la obtención o la renovación
de los preceptivos permisos para residir regularmente
en esta sociedad.
Atendiendo al régimen de la seguridad social en el
que se encuentran, un 31% (frente al 2% de los
hombres extranjeros) se halla en el régimen especial
de empleadas de hogar; porcentaje que en Bizkaia,
el territorio más feminizado, alcanza el 35%. Es éste
un sector laboral caracterizado por una alta precariedad
y en el que, además, se ubica la mayoría de
las mujeres inmigrantes que trabajan en la economía
sumergida. La presencia de estas mujeres en el
régimen general (59%) y en el de trabajadores autónomos
(8%) es, en cambio, comparativamente inferior
a la registrada por los varones extranjeros (72%
y 16%, respectivamente). Por otra parte, menos de
la mitad de las mujeres extranjeras en alta laboral
disfruta de un contrato indefinido (5.847, frente a las
6.167 que tienen un contrato temporal), siendo además
sus contratos, en la mayoría de los casos, a
tiempo parcial (un 52%, frente al 48% que dispone
de un contrato a jornada completa). Esta precaria
incorporación al mercado de trabajo remunerado,
claramente marcada por la construcción social del
género, limita en buena medida las oportunidades
de promoción laboral, así como la valoración social
y las posibilidades de participación sociopolítica de
este creciente colectivo de mujeres, inmigrantes y
trabajadoras en la sociedad vasca (Vicente, 2006a).
Por último, en este apartado conviene apuntar que,
según los datos de Ikuspegi, únicamente el 9% de
las mujeres inmigrantes en el País Vasco afirman pertenecer a alguna asociación, siendo preferente en
estos casos la opción por organizaciones de personas
originarias del mismo país, frente a otro tipo de
entidades, como las asociaciones de inmigrantes de
cualquier país, las asociaciones de apoyo a inmigrantes,
los partidos políticos o los sindicatos (Sáez
de la Fuente, 2008). Precisamente, vamos a dedicar
los siguientes apartados de este artículo a profundizar
en el conocimiento del entramado asociativo conformado
y liderado por estas mujeres inmigrantes.
3. La autoorganización de las mujeres
inmigrantes en el País Vasco.
La acción colectiva de las mujeres inmigrantes al
margen de los espacios mixtos ha recibido escasa
atención por parte de los agentes públicos y privados
de los ámbitos de la inmigración y la igualdad
en el País Vasco. En general, se observa una tendencia
a abordar el asociacionismo inmigrante de origen
extranjero sin reparar en el papel activo que
están cumpliendo las propias mujeres, tanto dentro
de los espacios mixtos como de los espacios creados
y formados por ellas mismas. Algo que contras-
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente
Tabla 1. Principales orígenes nacionales de la inmigración femenina. País Vasco, 2010
País Mujeres % sobre total Total % mujeres por
de origen inmigrantes mujeres inmigrantes inmigrantes nacionalidad
1 Colombia 10.172 12,2 17.295 58,8
2 Bolivia 7.282 8,7 11.994 60,7
3 Rumanía 6.892 8,2 14.378 47,9
4 Ecuador 5.027 6,0 9.347 53,8
5 Marruecos 4.901 5,9 14.667 33,4
6 Brasil 4.531 5,4 6.697 67,6
7 Portugal 3.501 4,2 9.905 35,3
8 Francia 3.364 4,0 6.599 51,0
9 Paraguay 3.295 3,9 4.639 71,0
10 Argentina 3.009 3,6 6.058 49,7
11 China 2.479 3,0 4.552 54,5
12 Perú 2.222 2,7 4.183 53,1
13 Venezuela 2.177 2,6 4.033 54,0
14 Cuba 2.090 2,5 3.355 62,3
15 Rep. Dominicana 1.923 2,3 2.886 66,6
16 Nicaragua 1.823 2,2 2.320 78,6
17 Argelia 1.469 1,8 4.475 32,8
18 Alemania 1.254 1,5 2.599 48,2
19 México 1.110 1,3 1.890 58,7
20 Chile 1.065 1,3 2.074 51,4
Resto de países 14.054 16,8 33.436 42,0
Total 83.640 100,0 167.382 50,0
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística.
ta, como hemos visto anteriormente, con el importante
volumen de población extranjera femenina
presente en el País Vasco, especialmente entre
determinados grupos nacionales procedentes de
Latinoamérica. Aun así, y a pesar de que no se
hayan realizado, hasta el momento, estudios que
analicen cuantitativamente la participación asociativa
de las mujeres inmigrantes en el País Vasco,
sabemos que ellas superan en número a los hombres
en varias asociaciones mixtas de origen latinoamericano,
así como en alguna de origen asiático
(como es el caso de la conformada por personas de
origen filipino). Ahora bien, sería interesante analizar
en qué medida la mayor representación femenina
en dichas asociaciones se corresponde con una
mayor participación de las mujeres en los órganos
de toma de decisiones, y con la consideración de
sus propuestas por parte de los hombres en estos
mismos órganos. De hecho, como veremos más adelante,
las reticencias del colectivo masculino a compartir
los espacios de poder con las mujeres es uno
de los factores que las está motivando a crear sus
propias organizaciones. Y es precisamente este proceso
de autoorganización lo que vamos a tratar
seguidamente.
Primero, queremos aclarar que entendemos como
asociación de mujeres inmigrantes aquella que ha
sido creada y está formada por mujeres, y en la que
la mitad de su Junta directiva, o al menos la mitad
de sus socias, son mujeres de origen extranjero.
Igualmente, también tomamos en consideración los
grupos de mujeres que, por el momento, no se han
constituido formalmente como asociación, aunque
están en proceso de hacerlo.
Antes de adentrarnos en los motivos que impulsan
el asociacionismo de las mujeres inmigrantes,
vamos a exponer brevemente sus elementos más
característicos en torno a su distribución geográfica,
trayectoria temporal y composición por nacionalidades.
El volumen de asociaciones activas con
las características descritas asciende a dieciséis, y
su distribución geográfica se corresponde con la
de la población inmigrante femenina en el País
Vasco. De tal manera, casi la mitad de estas organizaciones se sitúan en Bizkaia (7), a la que siguen,
en este sentido, Gipuzkoa (5) y Álava (4). La vida
asociativa de la mayoría de ellas no supera los
cinco años de antigüedad, algo que puede considerarse
lógico si tenemos en cuenta que, por un lado,
el mayor crecimiento en las llegadas de población
femenina extranjera tiene lugar precisamente en
esta última década, y, por otro, que la participación
activa en espacios colectivos requiere de una
mínima estabilidad vital, que normalmente sólo se
consigue transcurridos unos años desde la llegada.
No obstante, cabe señalar que el cálculo de la antigüedad
asociativa se ha realizado según la fecha
de su inscripción en el registro oficial de asociaciones
y que, en general, suele haber un periodo previo
de uno o dos años durante el cual las mujeres
se reúnen sin estar constituidas formalmente como
asociación.
Tabla 2. Asociaciones y grupos de mujeres inmigrantes en
el País Vasco
Bizkaia (7) Asociación de Solidaridad entre las Mujeres Angoleñas,
ASEMA, (1997, Bilbao)
Asociación ‘Mujeres del Mundo Babel’ (2000, Bilbao)
Asociación de Mujeres Jóvenes Musulmanas ‘Bidaya’
(2007, Bilbao)
Asociación ‘Mujeres en la Diversidad’, (2007, Basauri)
Asociación de Mujeres Vasco-árabes ‘Arahma’
(2009, Getxo)
Grupo de Mujeres Migradas de Getxo (2010, Getxo)
Asociación de Mujeres Musulmanas ‘Alnour’
(2010, Durango)
Gipuzkoa (5) Asociación de Mujeres Inmigrantes y Vascas ‘Garaipen’
(2002, Errenteria)
Asociación de Mujeres Inmigrantes ‘Malen Etxea’
(2003, Zumaia)
Asociación de Mujeres Árabe-musulmanas ‘Safa’
(2006, Eibar)
Asociación de Mujeres Latinas ‘Lacasiun’
(2007, Eibar)
Asociación ‘Mujeres del Mundo Unidas’
(2010, Donostia-San Sebastián)
Araba-Álava Asociación Sociocultural de Mujeres Inmigrantes ‘Voz
(4) Colombia’ (Vitoria-Gasteiz)1
Asociación Intercultural de Mujeres Africanas y Vascas
‘Djelia Taama Musoo’ (2007, Vitoria-Gasteiz)
Asociación Sociocultural de Mujeres por Latinoamérica
‘Amalur Charrua’ (2008, Vitoria-Gasteiz)
Grupo de Mujeres Senegalesas
(2008, Vitoria-Gasteiz)2
Fuente: Elaboración propia.
Por lo que se refiere a la composición de las asociaciones
según el origen de las socias, se observa
una tendencia al agrupamiento plurinacional en
torno a grandes grupos geográficos. Son muy
pocos los casos en los que las asociaciones concentran
únicamente a socias de una misma nacionalidad.
Así, por ejemplo, las mujeres procedentes
del Magreb tienden a juntarse con otras mujeres
procedentes del norte de África, al igual que ocurre
con las migrantes de otros países subsaharianos y
con las latinoamericanas. Varias asociaciones
albergan entre sus miembros, asimismo, a mujeres
autóctonas y de origen extranjero. Esta realidad
choca con la idea, ampliamente extendida, de que
las personas inmigrantes solamente se asocian con
otras de su mismo grupo nacional, pero resulta
lógica si tenemos en cuenta varios aspectos, como
pueden ser los problemas comunes que tienen que
afrontar como inmigrantes (agravados por las desigualdades
de género), o la escasa militancia que,
85
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos
1 La asociación ‘Voz-Colombia’ surgó como asociación mixta en
2004, y se constituyó como asociación de mujeres en febrero de
2010.
2 El Grupo de Mujeres Senegalesas surgió dentro de la Asociación de Senegaleses de Álava ‘Mboolo-Elkar’, creada en 2006,como ya hemos destacado anteriormente, registra
este colectivo, muchas veces aduciendo escasez de
tiempo para hacer frente a sus responsabilidades
laborales y familiares (aunque quizá el compromiso
asociativo no sea mucho mayor en términos relativos
entre las mujeres autóctonas). Además, la
reducida presencia de algunos grupos nacionales
en el País Vasco, como por ejemplo, los de Burkina
Faso o Mali, puede estar contribuyendo a que gran
parte de las asociaciones tiendan a estar formadas
por personas de una misma área geográfica, como
es el caso del África Subsahariana. Esta diversidad
nacional presente entre las asociaciones de mujeres
inmigrantes se ha observado, igualmente,
entre asociaciones similares a escala europea
(Lenz y Schwenken, 2002) y entre las asociaciones
de inmigrantes masculinas, o mixtas, a escala provincial
(Unzueta y Di Carlo, 2010) y estatal (Aparicio
y Tornos, 2010).
Esta breve descripción nos ha servido para hacer
una fotografía general del asociacionismo de las
mujeres inmigrantes. Sin embargo, es preciso ir más
allá para tratar de comprender su origen en el País
Vasco. Un origen que está influenciado por factores
individuales y contextuales que interactúan entre sí,
y cuyo peso varía de una asociación a otra. Los primeros
engloban la diversidad existente entre las
mujeres inmigrantes como personas con una trayectoria
y un proyecto vital únicos, que, en interacción
con un determinado contexto, pueden activar o
reforzar su dimensión social en espacios colectivos
organizados. Hablamos, entre otros, de factores
individuales como la edad, el sexo, la clase social,
el nivel educativo o el sentido vital. Si a ellos les
añadimos los contextos de origen y de destino, la
comprensión de los motivos por los que surgen las
asociaciones se torna más compleja, pero también
más ajustada a la realidad.
En este artículo, queremos centrar la atención en
factores del contexto del País Vasco que motivan a
las mujeres inmigrantes a implicarse en la organización
de sus propios espacios, para lo cual es
preciso empezar considerando las oportunidades
reales que las mujeres encuentran en la sociedad
de destino para desarrollar su proyecto de vida
según sus necesidades, deseos e intereses, o de
acuerdo exclusivamente con las necesidades de la
sociedad a la que llegan. Así, por ejemplo, la restringida
y frecuentemente precarizada oferta laboral
dirigida al colectivo femenino de origen inmigrante
(centrada, en buena medida, en el
mencionado sector del servicio doméstico y de cuidados
personales), deja, en muchos casos, a las
mujeres inmigrantes en situaciones de explotación
y exclusión social (Vicente, 2006a). De hecho, la
forma en que tiene lugar la inserción de estas
mujeres en el mercado de trabajo del País Vasco es
un factor clave del contexto que las incita a asociarse
con el objeto de prestarse ayuda mutua y de
conformar una red social que contribuya a su movilidad
laboral ascendente, pero también de denunciar
situaciones de explotación a las que están
sometidas muchas de las que trabajan en el sector
servicios, y de reclamar sus derechos laborales.
Asimismo, el proceso migratorio conlleva una serie
de cambios y adaptaciones cuya vivencia varía de
persona a persona, en función de factores individuales,
pero también de los medios de apoyo disponibles
en la sociedad de destino. Así, otro factor
del contexto vasco que, en general, ha motivado la
creación de asociaciones de mujeres inmigrantes
ha sido la necesidad de llenar vacíos en los servicios
facilitados por las instituciones públicas y privadas
en relación con problemáticas asociadas al
propio proceso migratorio.
En definitiva, los factores del contexto de destino
hacen que la diversidad existente entre el colectivo
femenino inmigrante converja en espacios comunes
desde los que afrontar las dificultades derivadas
del proceso migratorio por su condición de
mujeres e inmigrantes. Precisamente, esta doble
condición nos conduce a otros motivos, que responden,
en parte, al por qué han ido surgiendo
grupos de mujeres inmigrantes al margen de las
asociaciones de inmigrantes mixtas y de las asociaciones
de mujeres autóctonas. Por un lado, la
mirada de género nos alerta sobre las normas
socioculturales que guían el funcionamiento interno
de muchas asociaciones de inmigrantes y que,
en última instancia, impiden la participación de las
mujeres en igualdad de condiciones con los hombres
(aunque cabe señalar que esta desigual participación
varía según el origen geográfico y etnocultural
predominante en las asociaciones). Por otro
lado, y en relación con las asociaciones de mujeres
autóctonas, las múltiples discriminaciones que
sufren las mujeres por razón de su origen y, en
general, por su estatus de inmigrantes contribuyen
a que opten por crear nuevos espacios en los que
poder responder a las problemáticas y demandas
específicas asociadas a la migración. Espacios a
los que también se unen otras mujeres autóctonas,
porque, a pesar de las distintas necesidades de
unas y otras según su origen y momento vital, existe
un elemento común a todas ellas, su condición
de mujer, que muchas veces las aboca a situaciones
de marginación y exclusión. De hecho, el
encuentro entre mujeres de diferentes orígenes a
menudo sucede con motivo de la celebración de
actividades proigualdad de género, como charlas,
talleres y marchas para la reivindicación de los
derechos de las mujeres y contra la violencia de
género. Actividades que, en algunos casos, desencadenan
procesos de autoorganización entre las
mujeres, como ha sucedido con el Grupo de Mujeres
Migradas de Getxo. En definitiva, los motivos
que inducen a las mujeres a asociarse y a crear sus
propias organizaciones son múltiples y, a menudo,
interactúan entre sí.
86
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente
4. Diversidad en la autoorganización:
aspectos comunes y particularidades
4.1. Origen, objetivos y actividades
La diversidad a la que nos hemos referido anteriormente
para hablar de las mujeres inmigrantes como
personas con trayectorias y proyectos vitales únicos
cabe aplicarla igualmente a las formas que ellas
mismas otorgan a sus aspiraciones de organización
y acción colectiva. El resultado de esta diversidad
individual, siempre en el marco de un contexto que
moldea lo particular, se refleja en la variedad de
asociaciones de mujeres inmigrantes que existen en
el País Vasco, tanto por los objetivos específicos que
persiguen como por las vías que utilizan para alcanzarlos.
Ahora bien, si nos movemos de lo concreto a
lo general, podemos observar que todas iniciaron su
andadura con el objetivo común de mejorar las condiciones
de vida de las mujeres inmigrantes en
general y, concretamente, según el caso y las necesidades,
de las mujeres de una misma identidad
etnocultural. Empezaron organizándose para responder
a las necesidades prácticas que tenían las
mujeres por su condición migratoria atravesada por
el género, y la amplia mayoría mantiene su acción
colectiva centrada, sobre todo, en dar respuesta a
esas necesidades. Ahora bien, también se ha observado
una evolución en la estrategia asociativa de
algunas de ellas, que combinan la acción social con
la acción política, llegando incluso, en algún caso, a
priorizar esta última frente a una acción social, que
consideran es responsabilidad del Estado.
Desde la perspectiva de género, puede afirmarse
que gran parte de las asociaciones de mujeres inmigrantes
activas en el País Vasco están actuando en
el terreno de las necesidades prácticas de género,
es decir, de las que surgen de los roles que tradicionalmente se les han asignado a las mujeres y de su
posición subordinada en la sociedad. Estamos
hablando, por ejemplo, del importante papel que
cumplen como espacios de ayuda mutua para atender
a las problemáticas derivadas del trabajo en el
servicio doméstico y de cuidados, de la violencia
machista intra y extrafamiliar, de la salud sexual y
reproductiva, de la maternidad en la distancia, del
analfabetismo en los idiomas de las sociedades de
origen y de destino, o del aislamiento doméstico,
entre otras. Sin embargo, son pocas las que están
centrando su esfuerzo colectivo en atender a las
necesidades estratégicas de género (Molyneux,
1985), que tienen que ver con la superación de los
elementos que mantienen a las mujeres en una posición
de subordinación frente a los hombres. Son
necesidades estratégicas de género, por ejemplo, la
abolición de la división sexual del trabajo, la eliminación de formas institucionalizadas de discriminación, el control por parte de las mujeres de su propio cuerpo, o el alivio de la carga del trabajo
doméstico y del cuidado de la prole.
Esta mayor tendencia de las asociaciones a actuar
en el terreno de lo práctico proviene de factores
como los que se han mencionado en el apartado
anterior, pero además debe tenerse en cuenta que
el contexto sociocultural de referencia de las propias
mujeres también influye en la definición de los intereses
estratégicos de género en el ámbito asociativo.
Pongamos como ejemplo a las asociaciones creadas
y formadas por mujeres de origen africano.
Estas mujeres proceden de países con culturas
caracterizadas por un fuerte componente patriarcal y
cuya migración, en muchos casos, está ligada a la
reagrupación familiar realizada por el esposo. La
interacción de ambos elementos, la cultura patriarcal
y la migración femenina como seguidora pasiva
de los varones pioneros del proyecto migratorio,
hacen que la participación asociativa de muchas
mujeres africanas esté supeditada al permiso de los
hombres y condicionada a la participación en actividades
que perpetúen su rol social y sean ‘neutras’
respecto a las reivindicaciones de igualdad de género.
De ahí que estas asociaciones, al igual que ocurre
con algunas formadas por mujeres musulmanas,
dirijan sus actividades principalmente a responder a
las necesidades prácticas de las mujeres, optando
por no manifestar explícitamente posicionamientos
feministas como grupo, aunque ello en absoluto signifique
una renuncia a ellos. Si se mira con cierta
distancia, esta forma de actuar colectivamente
puede constituir, en sí misma, una estrategia de las
propias mujeres para ir avanzando en la lucha por la
igualdad de género, tanto en el interior de su propio
grupo etnocultural de referencia como dentro de la
diversa sociedad vasca, considerada en su conjunto.
Sin perder de vista lo anterior, vamos a tratar de
agrupar los principales objetivos específicos de las
asociaciones y de exponer las actividades que realizan
para lograrlos. Uno de los más extendidos es
servir de espacio de encuentro y apoyo para las
mujeres inmigrantes que, en función de las posibilidades
de cada asociación, se materializa en apoyo
psicológico, orientación jurídica, laboral y formativa,
o en actividades de ocio y tiempo libre. Unas veces,
este apoyo lo prestan las propias socias, y otras,
cuando la situación lo requiere, éstas actúan como
intermediarias ante instituciones públicas y privadas.
En general, tal y como se viene mencionando,
prevalecen las actividades de tipo social en sentido
amplio y, obviamente, cambian de asociación a asociación,
según las necesidades priorizadas por las
mujeres que las conforman.
Si tomamos como muestra las actividades formativas,
se observa que las prioridades en este ámbito
son distintas entre las asociaciones formadas en su
mayoría por mujeres de habla hispana, y las compuestas
sobre todo por mujeres de habla no hispana.
Estas últimas tratan de orientar su formación,
aun con muchas dificultades, a la enseñanza del
castellano y del idioma de origen de las socias, ya
8
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos
que entienden que las instituciones públicas no
están respondiendo suficientemente a la demanda
existente en este ámbito. Por ejemplo, la enseñanza
del árabe es una de las actividades principales de
las asociaciones de mujeres árabe-musulmanas, que
no sólo contribuye al mantenimiento de la identidad
cultural de su socias, sino que, además, en el caso
de las personas analfabetas, constituye un paso previo
importante en el aprendizaje de otro idioma,
como es el castellano. Este tipo de formación es
clave para el empoderamiento de las mujeres y para
su integración en el País Vasco, ya que el analfabetismo
en los idiomas de los lugares de origen o de
destino condiciona, en buena medida, la autonomía
de las mujeres y su participación como ciudadanas
de pleno derecho en la sociedad (Vicente, 2003).
La prioridad que estas asociaciones otorgan al
aprendizaje de los idiomas considerados básicos
para el desarrollo de la vida cotidiana se combina
con la organización de charlas y talleres para la mejora
de la inserción sociolaboral. Actividades estas últimas
a las que también se dedican varias asociaciones
constituidas en su mayoría por mujeres
latinoamericanas, y a las que se suman, además,
otras acciones más directamente relacionadas con la
formación feminista, o con la reflexión sobre las desigualdades de género en diferentes ámbitos y materias.
Otro tipo de actividades bastante común entre
las asociaciones son las relacionadas con el disfrute
del ocio y tiempo libre, como las excursiones culturales
y los eventos lúdico-festivos. Las primeras se
organizan con el fin de conocer el contexto donde
viven las mujeres y fomentar el conocimiento mutuo,
mientras que las segundas constituyen una forma de
socialización y encuentro, y en muchos casos se
aprovechan para trasladar información sobre temas
de interés para las mujeres. En términos generales,
estas actividades que llevan a cabo las asociaciones
en los ámbitos social, formativo y lúdico cumplen
una importante función en el proceso de integración
de las mujeres, al tratar de abordar las problemáticas
derivadas de la migración y de las desigualdades de
género, así como de acompañarlas en la búsqueda
de respuestas a sus necesidades.
Otro de los objetivos que se plantea este tejido asociativo es el logro de una sociedad culturalmente
diversa y cohesionada, para lo cual lleva a cabo actividades de educación y sensibilización sobre temas
relacionados con la realidad migratoria de las mujeres
y las culturas de origen de las socias, como son
exposiciones, charlas, vídeodocumentales, cursos
de cocina internacional, teatro, eventos musicales y
de danza, y ferias, entre otras. Cabe destacar que
algunas asociaciones se están sirviendo de espacios
formales, como la escuela, para desarrollar su labor
de sensibilización en este ámbito.
Orientar su acción colectiva al desarrollo de los
lugares y las comunidades de origen de las socias es
otro objetivo que está muy presente en gran parte
de las asociaciones consideradas. En este sentido,
algunos ámbitos en los que se plantean intervenir
son la migración y la familia, la violencia de género,
la educación, la salud sexual y reproductiva, la
generación de ingresos entre las mujeres, o la articulación de redes transnacionales entre asociaciones
de mujeres. Algunas de ellas ya están realizando
proyectos en esta línea, aunque la gran mayoría
admite que necesita apoyo técnico y financiero para
poner en marcha las propuestas de este tipo. Más
allá de la mayor o menor implicación que, hasta el
momento, puedan estar teniendo estas asociaciones
en el desarrollo de sus sociedades de origen, debe
tenerse en cuenta que su actividad transnacional es
clave para actuar sobre las causas y efectos de los
procesos migratorios y de desarrollo desde la perspectiva
de género (Unzueta, 2009).
En resumen, todas estas organizaciones sociales
persiguen promover la participación asociativa de
las mujeres, para asegurar su inclusión en redes
femeninas de apoyo que mejoren su autoestima y
fomenten su autonomía personal. Puede decirse que
todas ellas se dirigen al fin último de garantizar la
participación de las mujeres como ciudadanas de
pleno derecho en la sociedad. Sin embargo, mientras
que una gran parte se centra en las actividades
sociales mencionadas más arriba como pasos previos
para lograrlo, otras pocas también están dirigiendo
sus esfuerzos a acciones de carácter más
político, que incluyen la reivindicación de los derechos
de las mujeres, en general, y de las mujeres
inmigrantes, en particular, y la promoción de su participación sociopolítica desde una conciencia feminista.
El desigual énfasis que unas y otras ponen en
la acción política parece estar relacionado con los
diferentes niveles de empoderamiento individual
que viven las mujeres inmigrantes, así como con la
trayectoria personal de cada una de ellas previa a la
migración y la presión patriarcal del grupo etnocultural
de referencia.
4.2. Funcionamiento asociativo hacia dentro y hacia
fuera
La variedad de asociaciones de mujeres inmigrantes
a la que nos hemos referido anteriormente adquiere
mayor relevancia, si cabe, cuando nos detenemos
en las formas organizativas y de funcionamiento que
constituyen el marco a partir del cual desarrollan
sus actividades. Si bien todas ellas están registradas
como asociación, o en proceso de hacerlo, y por
lo tanto, cuentan con una estructura formal de funcionamiento característica de la sociedad de destino,
en la práctica tienden a regirse por dinámicas
más acordes con su propia forma de hacer cultural y
recursos disponibles. De hecho, hay asociaciones
que, a pesar de contar con escasos recursos económicos,
están desarrollando su labor asociativa en el
88
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente
marco de redes informales de apoyo que muchas
veces resultan invisibles a los ojos de quienes están
fuera de este entramado. Y es a través de estas
redes como consiguen llegar a mujeres que, por
motivos como los que veremos más adelante, no
pueden participar activamente en la asociación, y
para quienes dicho apoyo constituye un soporte fundamental
para integrarse.
Sin embargo, el asunto de los recursos nos lleva a
hablar sobre la debilidad institucional que presentan
gran parte de las asociaciones y que, a menudo,
no les permite emprender y gestionar proyectos que
contribuirían al logro de todos sus objetivos. Debilidad
que, en general, caracteriza al asociacionismo
inmigrante de origen extranjero en el País Vasco, así
como en el resto del Estado (Aparicio y Tornos,
2010), y que tiene que ver, en parte, con la escasez
de recursos financieros y humanos. Si atendemos a
estos últimos, se observa que, con independencia
del número de socias, las asociaciones funcionan
gracias al esfuerzo y compromiso de un pequeño
grupo de ellas, compuesto por entre tres y diez
mujeres.
Entre otros motivos, el activismo de las mujeres
inmigrantes se ve limitado por los obstáculos comunes
que tienen que afrontar como consecuencia de
su condición migratoria y de las desigualdades de
género imperantes en la sociedad de destino y en el
interior de su grupo etnocultural de referencia. Paradójicamente, los factores del contexto de destino
que exponíamos al principio del artículo como
desencadenantes del surgimiento de las asociaciones
son los que, al mismo tiempo, están limitando
el desarrollo de su acción colectiva. Como sabemos,
la tradicional división sexual del trabajo que aún
pervive en las sociedades receptoras ha abocado a
gran parte del colectivo femenino de origen inmigrante
a un sector de trabajo desvalorizado social y
económicamente, lo cual, lejos de facilitar su integración, disminuye las oportunidades de desarrollar
su proyecto migratorio más allá de un ámbito laboral
precarizado. Igualmente, la tradicional división
de roles de las sociedades de donde proceden las
mujeres, que posteriormente se reproduce en la
sociedad de destino –en mayor o menor grado,
según los colectivos–, determina sus posibilidades
de participación en las asociaciones y en la vida
sociopolítica en general, especialmente en aquellos
casos en los que ellas han sido reagrupadas por sus
esposos y su identidad femenina está ligada al
ámbito de la reproducción, el cuidado familiar y el
trabajo doméstico.
Las discriminaciones de género también tienen su
reflejo en el apoyo financiero que las instituciones
públicas y privadas dan a los programas específicamente
diseñados para luchar a favor de la igualdad
de género y, entre ellos, a las asociaciones de mujeres.
De acuerdo con los resultados de un estudio
sobre el papel de las instituciones financiadoras en
la promoción de los derechos de las mujeres y en el
apoyo a las organizaciones que trabajan en este
ámbito (Clark, Sprenger y Veneklasen, 2006), la tendencia
a escala internacional ha sido el recorte de
los fondos destinados a las asociaciones de mujeres
y a las acciones en defensa de los derechos de este
colectivo.
A las dificultades burocráticas para presentarse a convocatorias de subvenciones, se suma el desconocimiento
de las posibles vías de financiación.
En el caso de las asociaciones de mujeres inmigrantes
en el País Vasco, hay que añadir las dificultades
técnicas que, a menudo, tienen para cumplir con los
requisitos burocrático-administrativos exigidos por
las instituciones a la hora de presentarse a convocatorias
públicas de subvenciones y el desconocimiento
que, en algunos casos, existe sobre las posibles
vías de financiación públicas y privadas. Sólo una
pequeña parte ha conseguido acceder a fondos
públicos, principalmente a través de las áreas de
Igualdad, a escala local, provincial y autonómica y,
en menor medida, de otras áreas, como Inmigración.
Pero, en general, es a través de fondos propios que
están consiguiendo mantenerse, aún con muchas
dificultades, puesto que el compromiso de las
socias con las cuotas es inconstante, y las actividades
generadoras de ingresos como mucho sirven
para sufragar gastos de mantenimiento y acciones
muy puntuales.
El éxito limitado en la recaudación de fondos públicos
y propios se explica, en parte, por el actual contexto
de crisis económica y el recorte general de presupuesto
por el que han optado las instituciones
públicas y, por otro lado, cabe relacionarlo con las
propias socias y el estado de su economía doméstica.
Cabe señalar que muchas mujeres cabeza de
familia que han migrado para el sostenimiento del
grupo familiar en origen y que, con mucho esfuerzo,
consiguen recaudar dinero para enviarlo pueden
vivir la aportación de una cuota con un sentimiento
de culpa por ‘privar’ a sus familiares de un dinero
necesario para su mantenimiento. Este aspecto que
está ligado a las mayores expectativas puestas en
las mujeres para el cumplimiento de las responsabilidades
familiares y que, en muchas ocasiones, provocan
en ellas conflictos internos asociados a la
identidad de género.
89
EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos
Se observa una enorme necesidad y demanda de
apoyo para la búsqueda y captación de recursos, así
como para el desarrollo de habilidades más técnicas
que les permitan formular los proyectos de acuerdo
con las exigencias tecnoburócratas, que no políticas,
de las entidades financiadoras. Varias asociaciones
viven en estado de resistencia, tratando de sobrevivir
en un clima de recortes presupuestarios generalizados
y en un contexto en el que, a menudo, no se
valora en su justa medida el papel que cumplen
para el desarrollo del proyecto vital de las mujeres.
Su papel como agentes clave para la integración
sociopolítica de la población femenina inmigrante ya
lo señaló Sipi (2000) en su análisis sobre el asociacionismo de mujeres inmigrantes en Barcelona,
quien también se refirió a la experiencia del trabajo
en red entre las propias asociaciones como un paso
importante para actuar colectivamente en el diseño
de políticas públicas que afectan a las mujeres inmigrantes.
Quizás, la articulación de una red entre las
asociaciones de mujeres inmigrantes en el País
Vasco sea una estrategia que se ha de tener en
cuenta para que su trabajo asociativo sea reconocido
social y políticamente, y puedan seguir desarrollando
su labor, ya no desde la supervivencia y resistencia,
sino desde la certidumbre de que, en su
lucha por la integración de las mujeres y la igualdad
de género, tienen el apoyo de la sociedad receptora
y, por supuesto, de sus instituciones públicas.
En definitiva, la alianza más fuerte entre las asociaciones de mujeres inmigrantes del País Vasco podría
derivar en una agenda política común en torno al
proceso de integración y a la igualdad de género
que, por una parte, las visibilizara como agentes
sociopolíticos dignos de tener en cuenta en el diseño
de políticas públicas y, por otra, las situara en
una mejor posición para acceder a financiación
pública y privada. Esta alianza constituye una ardua
labor, pero es viable si se hace una apuesta común
por centrarse en lo que las une como mujeres y
como miembros activos de esta sociedad.
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Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos
La crisis y las mujeres inmigrantes
En las últimas décadas habíamos venido presenciando el aumento sostenido de la población inmigrante en España ocasionada por dos fenómenos que se daban la mano, por una parte la crisis permanente y la falta de empleo de nuestros países (en el caso colombiano el conflicto interno y el fenómeno del desplazamiento interno convirtió en cabeza de familia al 40% de estas mujeres) y el aparente boom de la economía española. Desde el año 2001 se multiplicó por cuatro la población inmigrante en España y en Catalunya. Pero de todas es conocido que en estos dos últimos años disminuyó de manera importante la tasa de crecimiento de los trabajadores inmigrantes y se prevé que para el año 2014 que esta tasa llegará prácticamente a cero.
De esa población inmigrante casi un 50% son mujeres. Mujeres que en esta etapa ya pasaron de la categoría de acompañantes de sus maridos en estos desplazamientos internacionales (finales de los 90 y principios del 2000) a ser protagonistas, ya sea por causas económicas o por aspiraciones de mejoras en sus proyectos de vida individuales (desde el año 2003).
La mayoría de estas mujeres inmigradas proceden de América Latina, de África y también de la países europeos. Dos tercios de esta población de mujeres se instala en cuatro Comunidades Autónomas: Cataluña (22%), Comunidad de Madrid (21%), Comunidad Valenciana (15%) y An-dalucía (12%).
En estos últimos dos años la crisis nos afecta a todos ya todas pero especialmente a población migrante, cuyas tasas de paro doblan a la de los autóctonos, además el desempleo llega también de manera masiva al sector no regulado, al área del trabajo sumergido, sector en el que están inmersas la mayoría de la mujeres inmigrantes.
Mujeres Inmigrantes en España y Catalunya
Catalunya tiene 1.061.079 habitante extranjeros, de este número 481.729 son mujeres. Estas mujeres proceden en su mayoría de Africa, Latinoamerica y en tercer lugar de la misma comunidad Europea. De estos grupos las más activas económicamente tanto el mercado legal como en el sumergido son precisamente las mujeres latinoamericanas.
Estas mujeres llegan en su mayoría por motivos de tipo económico, aunque ha cambiado sustancialmente el rol que desempeñan, siendo en estos momentos muchas de ellas la protagonistas de sus procesos de inmigración ya sea para sostener a sus familias o para encontrar otras perspectivas de futuro como personas.
El panorama de estas mujeres latinoamericanas que llegan a España y a Catalunya es muy variado. En general tienen un nivel de preparación media, muchas de ellas tienen una envidiable preparación universitaria, aunque también llegan muchas mujeres de procedencia de las zonas rurales de sus países con bajos niveles de formación.
No obstante, a la hora de vincularse al mercado de trabajo los criterios para ubicarlas en él dependen más del país del que provengan o del tiempo de residencia en España, que de factores como su cualificación profesional.
Son víctimas pues de una triple discriminación por razones sociales, de género y de etnia. La violencia por razón de género que afecta a las mujeres en España las afecta también a ellas pero se agrava por su situación de vulnerabilidad personal y social en su condición de mujeres inmigrantes en España.
La crisis las ha afectado de manera particular. Durante todos estos años han recibido menos sueldos y condiciones laborales más precarias que sus compañeros de aventura. Y en estos últimos años con la crisis que sufrimos, aunque es más visible la reducción del número de empleo de los hombres inmigrantes en el transcurso de la crisis, se presiente que el paro las afectado a ellas también de manera apabullante en la medida que muchas de ellas ni siquiera tienen papeles
Según estadísticas de un estudio del CITE la población ocupada de mujeres extranjeras ha descendido un 3%, lo que en número son unas 43.400 mujeres ocupadas menos. Así, aunque la contracción del empleo habría perjudicado en mayor medida a los hombres extranjeros, las afectado fuertemente también a ellas, pero es imposible tener una cifra exacta de este impacto pues la mayoría trabaja en la economía sumergida.
Nuestra apuesta desde Mujeres palante
Mujeres Palante es un proyecto solidario cuyas protagonistas son las mismas mujeres latinoamericanas. Un proyecto en el que nos tendemos la mano aún en medio de las dificultades que sufrimos toda en mayor o menor medida.
Intuimos que el mayor de los problemas es el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran la mayoría de nuestras paisanas. Mujeres con cargas familiares que han de afrontar solas en un medio casi desconocidos para ellas y sin la redes familiares ni sociales de sus países de origen. En muchas ocasiones son mujeres mayores de 40 años que buscan un primer empleo y un camino propio en una condiciones bastante difíciles. De las mujeres que atendemos, según nuestra base de datos son mayoría las que proceden de Colombia, Bolivia y Ecuador.
Por tanto, hemos recurrido a hacer red con otras organizaciones y ofrecemos acompañamiento y cursos que posibilitan:
Recuperación y reforzamiento personal en estas condiciones de la inmigración-
Cursos de reconocimiento de situaciones de violencia de género, muchas de ellas consideran que la violencia de sus maridos es algo “inevitable y natural”. Reconocer que existe esta violencia es un primer paso necesario e indispensable.
Acompañamiento psicológico continuado a las víctimas de violencia de género (un 12,08% de las mujeres que atendemos han reconocido ser víctimas de violencia de género).
Formación y empoderamiento de esta mujeres para la creación de organización entre ellas.
Apoyo a iniciativas más autónomas para enfrentar la crisis como la creación de una cooperativa, experiencia que nos contará Dinora continuación..
Les ofrecemos también cursos de informática, catalán, apoyo en sus procesos de búsqueda de trabajo, y lo más importante, un espacio que las reconozca y en las que ellas puedan también ofrecer sus conocimientos y experiencias para compartirlas y hacerlas fructificar, multiplicar y enriquecer. En fin, un espacio en el que crezcamos todas y aprendamos juntas y nos demos la mano para seguir adelante.
Clara Romero