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1 EL TRABAJO DE LOS EMPLEADOS DE HOGAR. ASPECTOS LABORALES Y DE SEGURIDAD SOCIAL. PROPUESTAS DE REFORMA.




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Simone de Beauvoir


A 101 años de su nacimiento

Simone de Beauvoir, vigente y liberadora

Por Guadalupe Cruz Jaimes

.- A 101 años del nacimiento de Simone de Beauvoir, destacada novelista francesa considerada pieza fundamental del feminismo y una de las pensadoras progresistas más reconocidas del siglo veinte, su ideología sigue vigente y es directriz del movimiento por los derechos humanos de las mujeres.

“No se nace mujer, se llega a serlo”, afirmó Beauvoir en El segundo sexo, su cuarta obra, publicada en 1949, donde explica que ser mujer no depende de la biología sino de los procesos culturales y psicológicos que experimente cada una.

Esta obra suscitó descontento por parte del sector conservador de la sociedad francesa, su pensamiento revolucionario generó una avalancha de críticas hacia su persona aún por parte de hombres que Beauvoir consideraba demócratas.

Simone de Beauvoir, nacida el 9 de enero de 1908, desde su adolescencia se rebeló contra la moral cristiana en la que fue instruida, en el seno de una familia burguesa.

A finales de los años veinte, conoció en la Sorbona de París, al también estudiante de filosofía Jean Paul Sartre, quien fue su pareja durante más de 50 años, hasta la muerte de éste, registrada el 15 de abril de 1980.

Tras la publicación de El segundo sexo, que en la primera semana que salió al mercado vendió 20 mil copias, Simone de Beauvoir fue calificada de frígida, insatisfecha, reprimida y frustrada, incluso por personas que formaban parte de su círculo de amistades.

“Decían que yo me sentía humillada por ser mujer y a causa de ello quería ridiculizar a los hombres. La gente me miraba en los restaurantes burlándose y hasta dándose con el codo”, declaró la novelista.

“Fue en ese momento cuando descubrí el machismo de un cierto número de hombres a los cuales consideraba verdaderamente demócratas, tanto en relación al sexo como al conjunto de la sociedad. Albert Camus casi me aventó el libro a la cara; dijo que había ridiculizado al varón francés”, añadió Beauvoir.

Por ello, la filosofa feminista expresó: “Quedé muy decepcionada de los comunistas. Pensaba que la izquierda sentía cierto interés por este problema, pero la mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea”.

Para el hombre, según Beauvoir, la mujer es un ser “esencialmente” sexuado. “Para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto”.

La mujer, dice la filosofa feminista “se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es ‘lo otro’”.


INDEPENDENCIA Y TRABAJO

Para Simone de Beauvoir, la forma en que las mujeres pueden hacer frente a dicha opresión es “ser independiente, trabajar”.

 

En El segundo sexo, traducido a decenas de idiomas, la novelista aborda la condición de las mujeres desde el punto de vista científico, histórico y literario. En la última, hace un recorrido por la mujer desde la infancia hasta la vejez.

Beauvoir, durante la década de los treinta, dio clases de filosofía en universidades de París y Marsella, pero dejó esta actividad para dedicarse a escribir de tiempo completo después del favorable recibimiento que lectores y críticos dieron a su primera obra La invitada, publicada en 1943.

Al año siguiente escribió La sangre de los otros, segunda de trece obras. Y su última obra, La ceremonia del adiós, fue publicada en 1981, cinco años antes de su muerte.

La obra de Beauvoir dio a conocer sus ideas existencialistas, doctrina filosófica que señala a las y los individuos como libres y en consecuencia responsables de sus actos.

Con ello, sentó las bases para El segundo sexo, aportación al conocimiento que la convirtió en el estandarte de la causa feminista, vigente 101 años después de su nacimiento.

 

Derechos de autor: Fuente Agencia CIMAC www.cimac.org.mx



 

LA PARONIA DEL ORDEN VS LA CULTURA SOLIDARIA


LA PARONIA DEL ORDEN VS LA CULTURA SOLIDARIA

“Las historias se repiten. Con otros actores, en otros contextos pero son en esencia las mismas historias y si no las recordamos y   las reflexionamos,  podemos llegar a repetirlas en su peor versión”

  Barcelona: la Barracopolis

La  historia  de Hospitalet se remonta a los años 1850-1900, años en los que se inicia el proceso de industrialización en Barcelona y  en los que se necesita  urgentemente  mano de obra  y esta  naciente ciudad se convierte en” la California de España”.  Llegan miles de inmigrantes procedentes primero de Valencia y Aragón. Entre 1850- 1900 crece en un 300% la población. En la década de 1920  llegan otros miles desde Murcia y Andalucía.  En esta década arriban 20.000 nuevos inmigrantes a la Torrasa y a Collbanc, aumenta la población de esta zona en un 456%.

En la década de 1920 a 1930 se calcula que  un 35% de la población de Barcelona no es autóctona. Estos miles de personas llegan a trabajar en condiciones muy precarias. En esos años no existía la infraestructura necesaria para recibir a los  nuevos habitantes. Estos inmigrantes llegaban con grandes expectativas, con sus pocos ahorros a recibir sueldos muy precarios y a vivir en sitios de hacinamiento.(“En algunos establecimientos más rudimentarios, los trabajadores pagaban por dormir de pie, apoyados sobre una cuerda atada de un lado al otro en una gran habitación comunal.”)El mapa de la ciudad se puebla de barracas en mil versiones hasta el punto que a Barcelona la apodan “Barracopolis”

Aunque surgieron algunas iniciativas para transformar  urbanísticamente a Barcelona ante la nueva situación que se vivía, los dueños de la urbe se oponen: COPUB (Cámara Oficial de Propiedad Urbana de Barcelona). En 1911 se crea la ley de Casas Baratas para intentar paliar esta precariedad . No obstante, 10 años después  solo se han construido 540 nuevas casas de las 2200 que se habían planificado  inicialmente. Se desborda la especulación. Los alquiles llegan a aumentar entre 50 y 150%.

Este hacinamiento produce enfermedades como glaucoma, fiebre tifoidea, cólera, meningitis, tuberculosis, peste bubónica.

 

Dos respuestas, dos discursos, dos realidades

Pese a la cruda situación que viven los habitantes más pobres de Barcelona y especialmente de Hospitalet las comunidades optan por  una estrategia de solidaridad y apoyo mutuo. Son años en los que surgen grandes sindicatos obreros como la CNT . Estas solidaridades se construyen en la cercanía de la convivencia. En los barrios como Collblanc y la Torrasa los obreros son vecinos. Coinciden no sólo en la fábrica sino en el barrio Las fábricas están cerca de sus casas. Esta  realidad propicia la ayuda mutua y la solidaridad, primero basada en el parentesco, en la familia y luego extendida a los amigos, a los vecinos. Hay mucho contacto humano cotidiano. Se crea un espíritu de barrio, una consciencia local. Se consolidan las  redes comunitarias.

La respuesta desde los más desfavorecidos  incluye recurrir a la venta ambulante, a las huelgas, a los paros de inquilinos (145.000 inquilinos deciden no pagar sino l 40% dl alquiler en los casos en los que les cobraban más de 100 pesetas mensuales.)

 Al mismo tiempo entre 1877 y 1914 se crean 75 ateneos en Barcelona .Se multiplican estos centros para combatir el analfabetismo. En esto lugares se promueve la cultura, los debates, las  bibliotecas, la lectura, también los clubes deportivos y excursionistas. Se imparten cursos de cultura general para niños y adultos inspirados  en la Escuela Moderna Francesa (Ferrer y Guardia) en los que se propugna por la expresión espontánea, más que por la memorización, por  la experimentación, y  por  promover el espíritu de igualdad en las aulas. Preferían el uso de la razón al castigo (pedagogo racionalista Juan Puig Elias)

También surge un movimiento cooperativista importante. En cooperativas como la de Sant Adria se vendían alimentos a precio de costo, evitando así la especulación de los tenderos y los comerciantes.

EL PANICO DEL ORDEN.

Por su parte la burguesía catalana recurre al pánico y al discurso del orden. Al mismo tiempo  que toman  medidas para el cierre espacial y el control preventivo. En estos años  se trasladan  ellos mismos hacia el Exaimple,y luego  hacia Sant Gervasi, La Tres Torres, la Bonanova, Sarria y Pedralbes.

En vez de de optar por medidas flexibles y reconocedoras de las dificultades que vivía la población más desfavorecida  recurren a un  discurso que proclama que la ciudad está rodeada por un ejército de “proletarios bárbaros”. Señalan como responsables de esta situación a una serie de “cuerpos extraños”. Algunos nacionalistas atribuyen los conflictos generados por la industrialización a “los problemas españoles”, al atraso agrario del sur y a la cultura permisiva de los trabajadores inmigrantes. En la prensa a menudo los califican como “degenerados” “salvajes”, “retrasados”, “vagos”.

Este discurso deshace la distinción entre la protesta social y la criminalidad. Se criminaliza así la protesta social y se justifica la represión. Los pánicos refuerzan la aplicación de una política social excluyente y la denegación de la asistencia social a los inmigrantes parados.

No veían esta protesta social como el resultado derivado de sus justas reivindicaciones dada la precaria situación que padecía  la población más desfavorecida,  si no como fruto  de “crímenes colectivos” provocados por doctrinas “primitivas y anormales”. Es la cultura del control social expresada través de los pánicos morales

No  sólo no se respeta  la ley que protege a los trabajadores sino que recurren a grupos paramilitares para acallar las protestas sociales (los Sometent). No  obstante, y como resultado de la incesante e incansable lucha sindical España se convierte en el primer gobierno europeo que legisla la jornada de 8 horas (1919 después de una huelga en la compañía Riegos y Fuerzas del Ebro , empresa anglocanadiense conocida como la “Canadenca” ).

 

Los inmigrantes: fuerza potencial de democratización.

Este tejido social no cae en la trampa de cargar a los inmigrantes recién llegados con las culpas o la responsabilidad de las condiciones económicas que se agravan..(aumenta el paro, la inflación se dispara).

Pese a los discursos ya las prácticas de los partidos tradicionales catalanes y hasta de los partidos republicanos, este movimiento social se solidariza con los inmigrantes que siguen llegando..}

Desde los sindicatos se les ofrece un espacio de información y de orientación para la búsqueda de trabajo. En palabras de Chris Ealham..” Se crea una geografía moral alternativa”

Frente   a consignas excluyentes  en boga como por ejemplo un  cartel que colocan a la entrada de Hospitalet   que decía “Cataluña termina aquí. Aquí empieza Murcia” (entre la población inmigrante los más estigmatizados eran los Murcianos en esta etapa), los sindicatos lanzaron en respuesta y como lema propio   “todos somos Murcianos”  Esta hermandad  y esta solidaridad los fortaleció y posibilitó todos los logros que alcanzaron antes del golpe de estado y del hundimiento de la república.

PSD: este artículo pretende ser un pequeño resumen de un libro que recomendamos para la lectura: “La lucha por Barcelona, clase cultura y conflicto 1898-1937” de Chris Ealham. Este libro es fruto de una investigación exhaustiva de más de 10 años  y según Paul Preston:“El análisis de Ealham de la actitud de la burguesía barcelonesa liberal o conservadora, hacia los inmigrantes y los desempleados no sólo es ingenioso y está bien documentado , sino que consigue ser apasionado y distantemente analítico al mismo tiempo.”

AYER Y HOY

Con otros actores y en otro contexto se repiten historias y actitudes. De nuevo se extiende la paranoia del orden, el discurso de la exclusión. Los inquilinos y arrendatarios son los desahuciados por la hipoteca de hoy. Se criminaliza “preventivamente” la protesta social. Ante los desmanes de unos pocos que se enriquecen desmedidamente y sin remordimientos...la paradoja es que se responsabilice a los más débiles de la cadena de la crisis: los inmigrantes y se les niegue los más elementales derechos humanos: entre ellos la salud. La pregunta es sabremos construir es geografía moral alternativa que necesitamos? Lograremos esa cultura de la solidaridad que dignifica esta historia que estamos recordando? 



 

“Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos”


Las mujeres inmigrantes conforman la mitad de la

población llegada a la sociedad vasca desde otros

países con el objeto de establecerse en ella. En este

artículo, se trata de analizar su creciente protagonismo

en el tejido asociativo inmigrante, prestando

especial atención a sus principales características,

su distribución geográfica, su trayectoria temporal,

sus objetivos, actividades y vías para alcanzarlos,

así como a los factores individuales y contextuales

que determinan sus acciones e intervenciones. Y

todo ello con el objeto de visibilizarlas como agentes

sociopolíticos que se han de tener en cuenta en

el diseño de políticas públicas y en la conformación

de una sociedad realmente intercultural, de la que

también forman parte.

 

Amaia Unzueta Sesumaga

Kambotik Consultoría Social

Trinidad L. Vicente Torrado

Universidad de Deusto

<trinidad.vicente@deusto.es>

doi:10.5569/1134-7147.49.07

 

1. Introducción

 

La participación de las mujeres inmigrantes en la

vida sociopolítica viene en buena medida determinada

por su incorporación a las estructuras socioeconómicas

y políticas, y por las oportunidades a su

alcance en la sociedad de destino, por la duración y

estabilidad de su residencia, por su posición en el

interior de su propia comunidad y por los vínculos

de estas comunidades con sus sociedades de origen.

En este contexto, el objetivo de este artículo es

poner de manifiesto el actual y creciente tejido asociativo liderado y desarrollado por la inmigración

femenina en el País Vasco, así como los medios a

través de los cuales estas mujeres intentan cuestionar

y renegociar las actuales relaciones de poder en

el interior de su hogar, de la comunidad y de la

sociedad. Aunque muchas de las actividades y reivindicaciones de estas asociaciones comienzan a

escala local (en un intento de ayudar a quienes acaban

de llegar en su proceso de adaptación a sus

nuevas condiciones de vida en la sociedad vasca,

denunciando al mismo tiempo las condiciones precarias

en las que frecuentemente se encuentran

muchas mujeres, familias y comunidades inmigrantes),

otra buena parte de sus actividades y reivindicaciones

implican también conexiones a escala

nacional e, incluso, internacional, lo que las convierte

en protagonistas del denominado ‘transnacionalismo

desde abajo’.

 

Precisamente, en la elaboración de este artículo se

han tenido muy en cuenta las entrevistas en profundidad

realizadas a representantes de catorce asociaciones

de mujeres inmigrantes en diciembre del

2010, en el marco de un proyecto promovido y financiado

por la Dirección de Inmigración del Gobierno

Vasco en los ámbitos de las migraciones y el desarrollo,

desde una perspectiva de género. Dichas asociaciones,

a quienes agradecemos sinceramente su

participación, fueron: ASEMA, Arahma, Grupo de

Mujeres Migradas de Getxo, Alnour, Mujeres en la

Diversidad, Garaipen, Safa, Lacasiun, Mujeres del

Mundo Unidas, Bidez-Bide, Voz-Colombia, Djelia

Taama Musoo, Amalur Charrua y el Grupo de Mujeres

Senegalesas.

 

2. La inmigración femenina en el País

Vasco: evolución y características

Las mujeres que, procedentes de otros países, residen

en el País Vasco a comienzos del 2010 ascienden

a 83.640, lo que supone que una de cada dos

personas nacidas en el extranjero y empadronadas

en los municipios vascos es mujer. A lo largo de la

última década, y especialmente durante el último

quinquenio, la inmigración femenina ha registrado

una tendencia claramente creciente, siguiendo una

pauta también exhibida por la población inmigrante

masculina. Así, en los diez últimos años, las mujeres

llegadas desde otros países han aumentado en

un destacado 355%, pasando de 18.393 en el

momento del cambio de siglo, a 47.176 en el año

2005, y alcanzando las 83.640 a comienzos de

2010. Ahora bien, el equilibrio de sexos que exhibe

en la actualidad la población inmigrante en el País

Vasco y este crecimiento de la inmigración femenina

en términos cuantitativos, especialmente en

fechas recientes, no debe ocultar otra realidad: el

predominio de las mujeres en los flujos migratorios

hacia el País Vasco a lo largo de la década de los

noventa y hasta el cambio de siglo (Vicente,

2006b). Tal y como reflejan los datos de empadronamiento

correspondientes a 2000, el 52% de las

personas inmigrantes en esa fecha eran mujeres. En

los años posteriores, su peso relativo se vio ligeramente

reducido, situándose en torno al 50%, debido

al mayor crecimiento registrado por los hombres

inmigrantes como resultado –al menos en parte–

de los procesos de reagrupación familiar también

llevados a cabo por ellas, y al reciente aumento

experimentado por la inmigración de algunos colectivos

nacionales claramente masculinizados. Por

todo ello, el concepto de feminización de las migraciones,

que se destaca como una de las principales

características de los movimientos migratorios

actuales no ha de reducirse a la consideración del

aumento de las mujeres inmigrantes en términos

cuantitativos, sino que exige una mayor apertura

conceptual, que tenga en cuenta que los movimientos

de población y sus impactos están profundamente

‘generizados’.

 

Estas mujeres nacidas en otros países y afincadas

en el País Vasco muestran, sin embargo, diferentes

situaciones administrativas: 19.817 (24%) ya se han

nacionalizado españolas; 49.118 (59%) cuentan con

un permiso de residencia, bien sea en régimen

general (29.486, 35%) o comunitario (19.632, 24%),

mientras que 14.705 (17%) se encuentran en situación

irregular. Más de la mitad (51%) de la inmigración

femenina afincada en territorio vasco se

encuentra en Bizkaia (40.872 mujeres), siendo éste

además el territorio que presenta un mayor índice

de feminización de su población inmigrante (hay un

51% de mujeres y un 49% de hombres). Gipuzkoa

es el segundo territorio que registra un mayor

número de mujeres originarias de otros países

(25.741), que vienen a representar el 30% del total

registrado en el País Vasco. Y Álava, por su parte, se

coloca en la tercera posición, con 14.952 mujeres,

con el 18% del total de la inmigración femenina presente

en tierras vascas. En Gipuzkoa, las mujeres

representan la mitad de la población inmigrante

total (25.741 mujeres frente a 25.578 hombres),

mientras que Álava es la única provincia vasca en la

que la presencia masculina supera a la femenina

(con un registro de 17.292 hombres frente a 14.952

mujeres; es decir, que de cada 100 personas inmigrantes

residentes en tierras alavesas, 54 son hombres,

frente a 46 mujeres).

 

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EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente

Las tres capitales vascas son los municipios con

mayor cantidad de mujeres inmigrantes. Bilbao, con

17.542 mujeres llegadas desde otros países, es el

municipio vasco con mayor número de inmigrantes

femeninas, seguido de Vitoria-Gasteiz (12.373) y

Donostia-San Sebastián (8.629). En Bizkaia, después

de su capital, los municipios con mayor inmigración

femenina son: Getxo (3.703), Barakaldo

(3.346), Leioa (1.176), Portugalete (1.121), Santurtzi

(1.103), Durango (1.070), Sestao (976), Erandio (974),

Basauri (939), Mungia (835) y Gernika-Lumo (800).

En estos doce municipios, se ubican más de tres

cuartas partes (78%) de las mujeres procedentes de

otros países residentes en este territorio histórico.

En Álava, tan sólo seis municipios concentran el 91%

de las mujeres inmigrantes residentes: Vitoria-

Gasteiz (12.373), Laudio/Llodio (453), Amurrio (312),

Salvatierra/Agurain (237), Oyón-Oion (158) y Alegría-

Dulantzi (104). Y, por último, en Gipuzkoa, junto a

Donostia-San Sebastián, son los municipios de Irun

(3.087), Errenteria (1.171), Zarautz (911), Eibar (894),

Pasaia (725), Lasarte-Oria (671), Hondarribia (613),

Arrasate/Mondragón (596), Beasain (587), Hernani

(547) y Ordizia (542) los que abarcan un mayor

número de mujeres inmigrantes, ubicándose en

ellos prácticamente tres cuartas partes de este

colectivo (74%).

 

Por continentes de origen, más de la mitad de la

inmigración internacional femenina llegada al País

Vasco procede del continente americano (58%),

seguido del europeo (26%), el africano (11%) y del

asiático (5%). De hecho, el continente americano es

el que presenta el mayor índice de feminización

migratoria en el País Vasco (con 59 mujeres de cada

100 personas de esta procedencia), seguido de los

continentes europeo y asiático (ambos con 45 mujeres

de cada 100 personas originarias de estos países),

siendo el continente africano el que menor

tasa de feminización exhibe (con apenas una mujer

por cada dos hombres de esta procedencia).

Es interesante destacar las diferencias de esta distribuciónmpor principales áreas de origen, comparándola

con la de los varones inmigrantes. Entre ellos,

las nacionalidades americanas, aun siendo las primeras

(representan un 40% del total), no alcanzan

el peso relativo que tienen en el caso de sus compatriotas

mujeres. La inmigración masculina de origen

europeo y, especialmente, de origen africano, presenta,

por el contrario, un mayor peso relativo (un

31% y un 24%, respectivamente, del total de hombres

inmigrantes en el País Vasco) que la emigración

femenina de esos lugares, mientras que en la inmigración

masculina desde los países asiáticos se

observa un peso relativo muy similar al registrado

entre las mujeres inmigrantes de esta área geográfica

(6%). Por territorios históricos, las tasas de feminización de las poblaciones americanas, asiáticas y,

sobre todo, europeas son ligeramente superiores en

Bizkaia y Gipuzkoa respecto a Álava. En este último

territorio, en cambio, la tasa de feminización de la

población africana es superior a la registrada en

Gipuzkoa y, sobre todo, en Bizkaia.

 

Tomando en cuenta las veinte principales nacionalidades

de las mujeres inmigrantes empadronadas en

el País Vasco a comienzos del 2010, observamos que

éstas abarcan al 83% de este colectivo, tal y como se

recoge en la Tabla 1. Dicho porcentaje es muy similar

al que representan las primeras 20 nacionalidades

en el conjunto de la población inmigrante, esto es,

considerando no sólo a las mujeres, sino también a

los hombres procedentes de otros países (80%). Ello

da buena idea de que, entre ellas, existe la misma

diversidad de orígenes que entre ellos, siendo ésta

precisamente otra de las principales características

de los movimientos migratorios actuales.

Colombia, seguida a cierta distancia por Bolivia, son

los dos principales países de origen de la población

inmigrante femenina en el País Vasco. Ahora bien,

entre las diez primeras nacionalidades encontramos

otras cuatro de origen latinoamericano, como son la

ecuatoriana (4ª), la brasileña (6ª), o la paraguaya y

la argentina (9ª y 10ª, respectivamente). Además, en

los primeros puestos de esta lista logran colocarse

tres nacionalidades europeas: la rumana (3ª), la portuguesa y la francesa (7ª y 8ª, respectivamente). Y

aun estando la inmigración marroquí muy masculinizada,

las mujeres procedentes de ese país africano

logran alzarse al 5º puesto, siendo la única nacionalidad

de este continente entre las diez primeras.

 

La clasificación de principales nacionalidades varía,

no obstante, de forma importante en los tres territorios

históricos. Así, en Bizkaia el colectivo de mujeres

inmigrantes está liderado por las originarias de

Bolivia, seguidas de cerca por las procedentes de

Colombia y, a mayor distancia, por las nacidas en

Rumanía, Brasil, Paraguay, Ecuador, Marruecos,

Francia, China y Venezuela. En Gipuzkoa, el primer

colectivo de mujeres inmigrantes lo componen las

procedentes de Colombia, seguidas en este caso por

las llegadas desde Ecuador, Portugal, Rumanía,

Marruecos, Francia, Nicaragua, Argentina, Brasil y

Bolivia. Y en Álava, el ranking también está liderado

por Colombia, seguida por Marruecos, Brasil, Ecuador,

Rumanía, Argelia, Paraguay, Portugal, Perú y

República Dominicana.

 

Según la encuesta que Ikuspegi, el Observatorio

Vasco de Inmigración, realizó a la población extranjera

en 2007, prácticamente dos tercios de las mujeres

inmigrantes en el País Vasco (62%) tienen estudios

secundarios, profesionales medios o

universitarios, que cursaron en sus países de origen

–niveles de estudios superiores a su promedio

nacional, lo que da cuenta de la selectividad de los

procesos migratorios– y ligeramente más altos también

a los exhibidos por los varones inmigrantes

(Ikuspegi, 2009).

 

 

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos

Estos niveles formativos no se corresponden, en

cambio, con la situación laboral afrontada por estas

mujeres dentro de la sociedad vasca. A comienzos

del 2010, apenas una cuarta parte de las mujeres

inmigrantes con permiso de residencia se encuentran

en alta laboral en la Seguridad Social, aunque

es bien conocida su frecuente incorporación al mercado

de trabajo dentro de la economía sumergida.

De hecho, este colectivo sólo representa el 41% de

las altas laborales registradas por parte de la población

extranjera, a pesar de tener un nivel educativo

mayor que sus compatriotas varones, de que la

mayoría de estas mujeres ya trabajaba en su país de

origen, de su necesidad de un empleo que les

garantice su propia subsistencia económica y la de

sus familias, así como la obtención o la renovación

de los preceptivos permisos para residir regularmente

en esta sociedad.

 

Atendiendo al régimen de la seguridad social en el

que se encuentran, un 31% (frente al 2% de los

hombres extranjeros) se halla en el régimen especial

de empleadas de hogar; porcentaje que en Bizkaia,

el territorio más feminizado, alcanza el 35%. Es éste

un sector laboral caracterizado por una alta precariedad

y en el que, además, se ubica la mayoría de

las mujeres inmigrantes que trabajan en la economía

sumergida. La presencia de estas mujeres en el

régimen general (59%) y en el de trabajadores autónomos

(8%) es, en cambio, comparativamente inferior

a la registrada por los varones extranjeros (72%

y 16%, respectivamente). Por otra parte, menos de

la mitad de las mujeres extranjeras en alta laboral

disfruta de un contrato indefinido (5.847, frente a las

6.167 que tienen un contrato temporal), siendo además

sus contratos, en la mayoría de los casos, a

tiempo parcial (un 52%, frente al 48% que dispone

de un contrato a jornada completa). Esta precaria

incorporación al mercado de trabajo remunerado,

claramente marcada por la construcción social del

género, limita en buena medida las oportunidades

de promoción laboral, así como la valoración social

y las posibilidades de participación sociopolítica de

este creciente colectivo de mujeres, inmigrantes y

trabajadoras en la sociedad vasca (Vicente, 2006a).

Por último, en este apartado conviene apuntar que,

según los datos de Ikuspegi, únicamente el 9% de

las mujeres inmigrantes en el País Vasco afirman pertenecer a alguna asociación, siendo preferente en

estos casos la opción por organizaciones de personas

originarias del mismo país, frente a otro tipo de

entidades, como las asociaciones de inmigrantes de

cualquier país, las asociaciones de apoyo a inmigrantes,

los partidos políticos o los sindicatos (Sáez

de la Fuente, 2008). Precisamente, vamos a dedicar

los siguientes apartados de este artículo a profundizar

en el conocimiento del entramado asociativo conformado

y liderado por estas mujeres inmigrantes.

3. La autoorganización de las mujeres

inmigrantes en el País Vasco.

 

La acción colectiva de las mujeres inmigrantes al

margen de los espacios mixtos ha recibido escasa

atención por parte de los agentes públicos y privados

de los ámbitos de la inmigración y la igualdad

en el País Vasco. En general, se observa una tendencia

a abordar el asociacionismo inmigrante de origen

extranjero sin reparar en el papel activo que

están cumpliendo las propias mujeres, tanto dentro

de los espacios mixtos como de los espacios creados

y formados por ellas mismas. Algo que contras-

 

 

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente

Tabla 1. Principales orígenes nacionales de la inmigración femenina. País Vasco, 2010

País Mujeres % sobre total Total % mujeres por

de origen inmigrantes mujeres inmigrantes inmigrantes nacionalidad

1 Colombia 10.172 12,2 17.295 58,8

2 Bolivia 7.282 8,7 11.994 60,7

3 Rumanía 6.892 8,2 14.378 47,9

4 Ecuador 5.027 6,0 9.347 53,8

5 Marruecos 4.901 5,9 14.667 33,4

6 Brasil 4.531 5,4 6.697 67,6

7 Portugal 3.501 4,2 9.905 35,3

8 Francia 3.364 4,0 6.599 51,0

9 Paraguay 3.295 3,9 4.639 71,0

10 Argentina 3.009 3,6 6.058 49,7

11 China 2.479 3,0 4.552 54,5

12 Perú 2.222 2,7 4.183 53,1

13 Venezuela 2.177 2,6 4.033 54,0

14 Cuba 2.090 2,5 3.355 62,3

15 Rep. Dominicana 1.923 2,3 2.886 66,6

16 Nicaragua 1.823 2,2 2.320 78,6

17 Argelia 1.469 1,8 4.475 32,8

18 Alemania 1.254 1,5 2.599 48,2

19 México 1.110 1,3 1.890 58,7

20 Chile 1.065 1,3 2.074 51,4

Resto de países 14.054 16,8 33.436 42,0

Total 83.640 100,0 167.382 50,0

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística.

ta, como hemos visto anteriormente, con el importante

volumen de población extranjera femenina

presente en el País Vasco, especialmente entre

determinados grupos nacionales procedentes de

Latinoamérica. Aun así, y a pesar de que no se

hayan realizado, hasta el momento, estudios que

analicen cuantitativamente la participación asociativa

de las mujeres inmigrantes en el País Vasco,

sabemos que ellas superan en número a los hombres

en varias asociaciones mixtas de origen latinoamericano,

así como en alguna de origen asiático

(como es el caso de la conformada por personas de

origen filipino). Ahora bien, sería interesante analizar

en qué medida la mayor representación femenina

en dichas asociaciones se corresponde con una

mayor participación de las mujeres en los órganos

de toma de decisiones, y con la consideración de

sus propuestas por parte de los hombres en estos

mismos órganos. De hecho, como veremos más adelante,

las reticencias del colectivo masculino a compartir

los espacios de poder con las mujeres es uno

de los factores que las está motivando a crear sus

propias organizaciones. Y es precisamente este proceso

de autoorganización lo que vamos a tratar

seguidamente.

 

Primero, queremos aclarar que entendemos como

asociación de mujeres inmigrantes aquella que ha

sido creada y está formada por mujeres, y en la que

la mitad de su Junta directiva, o al menos la mitad

de sus socias, son mujeres de origen extranjero.

Igualmente, también tomamos en consideración los

grupos de mujeres que, por el momento, no se han

constituido formalmente como asociación, aunque

están en proceso de hacerlo.

 

Antes de adentrarnos en los motivos que impulsan

el asociacionismo de las mujeres inmigrantes,

vamos a exponer brevemente sus elementos más

característicos en torno a su distribución geográfica,

trayectoria temporal y composición por nacionalidades.

El volumen de asociaciones activas con

las características descritas asciende a dieciséis, y

su distribución geográfica se corresponde con la

de la población inmigrante femenina en el País

Vasco. De tal manera, casi la mitad de estas organizaciones se sitúan en Bizkaia (7), a la que siguen,

en este sentido, Gipuzkoa (5) y Álava (4). La vida

asociativa de la mayoría de ellas no supera los

cinco años de antigüedad, algo que puede considerarse

lógico si tenemos en cuenta que, por un lado,

el mayor crecimiento en las llegadas de población

femenina extranjera tiene lugar precisamente en

esta última década, y, por otro, que la participación

activa en espacios colectivos requiere de una

mínima estabilidad vital, que normalmente sólo se

consigue transcurridos unos años desde la llegada.

No obstante, cabe señalar que el cálculo de la antigüedad

asociativa se ha realizado según la fecha

de su inscripción en el registro oficial de asociaciones

y que, en general, suele haber un periodo previo

de uno o dos años durante el cual las mujeres

se reúnen sin estar constituidas formalmente como

asociación.

 

Tabla 2. Asociaciones y grupos de mujeres inmigrantes en

el País Vasco

Bizkaia (7) Asociación de Solidaridad entre las Mujeres Angoleñas,

ASEMA, (1997, Bilbao)

Asociación ‘Mujeres del Mundo Babel’ (2000, Bilbao)

Asociación de Mujeres Jóvenes Musulmanas ‘Bidaya’

(2007, Bilbao)

Asociación ‘Mujeres en la Diversidad’, (2007, Basauri)

Asociación de Mujeres Vasco-árabes ‘Arahma’

(2009, Getxo)

Grupo de Mujeres Migradas de Getxo (2010, Getxo)

Asociación de Mujeres Musulmanas ‘Alnour’

(2010, Durango)

Gipuzkoa (5) Asociación de Mujeres Inmigrantes y Vascas ‘Garaipen’

(2002, Errenteria)

Asociación de Mujeres Inmigrantes ‘Malen Etxea’

(2003, Zumaia)

Asociación de Mujeres Árabe-musulmanas ‘Safa’

(2006, Eibar)

Asociación de Mujeres Latinas ‘Lacasiun’

(2007, Eibar)

Asociación ‘Mujeres del Mundo Unidas’

(2010, Donostia-San Sebastián)

Araba-Álava Asociación Sociocultural de Mujeres Inmigrantes ‘Voz

(4) Colombia’ (Vitoria-Gasteiz)1

Asociación Intercultural de Mujeres Africanas y Vascas

‘Djelia Taama Musoo’ (2007, Vitoria-Gasteiz)

Asociación Sociocultural de Mujeres por Latinoamérica

‘Amalur Charrua’ (2008, Vitoria-Gasteiz)

Grupo de Mujeres Senegalesas

(2008, Vitoria-Gasteiz)2

Fuente: Elaboración propia.

 

Por lo que se refiere a la composición de las asociaciones

según el origen de las socias, se observa

una tendencia al agrupamiento plurinacional en

torno a grandes grupos geográficos. Son muy

pocos los casos en los que las asociaciones concentran

únicamente a socias de una misma nacionalidad.

Así, por ejemplo, las mujeres procedentes

del Magreb tienden a juntarse con otras mujeres

procedentes del norte de África, al igual que ocurre

con las migrantes de otros países subsaharianos y

con las latinoamericanas. Varias asociaciones

albergan entre sus miembros, asimismo, a mujeres

autóctonas y de origen extranjero. Esta realidad

choca con la idea, ampliamente extendida, de que

las personas inmigrantes solamente se asocian con

otras de su mismo grupo nacional, pero resulta

lógica si tenemos en cuenta varios aspectos, como

pueden ser los problemas comunes que tienen que

afrontar como inmigrantes (agravados por las desigualdades

de género), o la escasa militancia que,

85

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos

1 La asociación ‘Voz-Colombia’ surgó como asociación mixta en

2004, y se constituyó como asociación de mujeres en febrero de

2010.

2 El Grupo de Mujeres Senegalesas surgió dentro de la Asociación de Senegaleses de Álava ‘Mboolo-Elkar’, creada en 2006,como ya hemos destacado anteriormente, registra

este colectivo, muchas veces aduciendo escasez de

tiempo para hacer frente a sus responsabilidades

laborales y familiares (aunque quizá el compromiso

asociativo no sea mucho mayor en términos relativos

entre las mujeres autóctonas). Además, la

reducida presencia de algunos grupos nacionales

en el País Vasco, como por ejemplo, los de Burkina

Faso o Mali, puede estar contribuyendo a que gran

parte de las asociaciones tiendan a estar formadas

por personas de una misma área geográfica, como

es el caso del África Subsahariana. Esta diversidad

nacional presente entre las asociaciones de mujeres

inmigrantes se ha observado, igualmente,

entre asociaciones similares a escala europea

(Lenz y Schwenken, 2002) y entre las asociaciones

de inmigrantes masculinas, o mixtas, a escala provincial

(Unzueta y Di Carlo, 2010) y estatal (Aparicio

y Tornos, 2010).

 

Esta breve descripción nos ha servido para hacer

una fotografía general del asociacionismo de las

mujeres inmigrantes. Sin embargo, es preciso ir más

allá para tratar de comprender su origen en el País

Vasco. Un origen que está influenciado por factores

individuales y contextuales que interactúan entre sí,

y cuyo peso varía de una asociación a otra. Los primeros

engloban la diversidad existente entre las

mujeres inmigrantes como personas con una trayectoria

y un proyecto vital únicos, que, en interacción

con un determinado contexto, pueden activar o

reforzar su dimensión social en espacios colectivos

organizados. Hablamos, entre otros, de factores

individuales como la edad, el sexo, la clase social,

el nivel educativo o el sentido vital. Si a ellos les

añadimos los contextos de origen y de destino, la

comprensión de los motivos por los que surgen las

asociaciones se torna más compleja, pero también

más ajustada a la realidad.

 

En este artículo, queremos centrar la atención en

factores del contexto del País Vasco que motivan a

las mujeres inmigrantes a implicarse en la organización

de sus propios espacios, para lo cual es

preciso empezar considerando las oportunidades

reales que las mujeres encuentran en la sociedad

de destino para desarrollar su proyecto de vida

según sus necesidades, deseos e intereses, o de

acuerdo exclusivamente con las necesidades de la

sociedad a la que llegan. Así, por ejemplo, la restringida

y frecuentemente precarizada oferta laboral

dirigida al colectivo femenino de origen inmigrante

(centrada, en buena medida, en el

mencionado sector del servicio doméstico y de cuidados

personales), deja, en muchos casos, a las

mujeres inmigrantes en situaciones de explotación

y exclusión social (Vicente, 2006a). De hecho, la

forma en que tiene lugar la inserción de estas

mujeres en el mercado de trabajo del País Vasco es

un factor clave del contexto que las incita a asociarse

con el objeto de prestarse ayuda mutua y de

conformar una red social que contribuya a su movilidad

laboral ascendente, pero también de denunciar

situaciones de explotación a las que están

sometidas muchas de las que trabajan en el sector

servicios, y de reclamar sus derechos laborales.

Asimismo, el proceso migratorio conlleva una serie

de cambios y adaptaciones cuya vivencia varía de

persona a persona, en función de factores individuales,

pero también de los medios de apoyo disponibles

en la sociedad de destino. Así, otro factor

del contexto vasco que, en general, ha motivado la

creación de asociaciones de mujeres inmigrantes

ha sido la necesidad de llenar vacíos en los servicios

facilitados por las instituciones públicas y privadas

en relación con problemáticas asociadas al

propio proceso migratorio.

 

En definitiva, los factores del contexto de destino

hacen que la diversidad existente entre el colectivo

femenino inmigrante converja en espacios comunes

desde los que afrontar las dificultades derivadas

del proceso migratorio por su condición de

mujeres e inmigrantes. Precisamente, esta doble

condición nos conduce a otros motivos, que responden,

en parte, al por qué han ido surgiendo

grupos de mujeres inmigrantes al margen de las

asociaciones de inmigrantes mixtas y de las asociaciones

de mujeres autóctonas. Por un lado, la

mirada de género nos alerta sobre las normas

socioculturales que guían el funcionamiento interno

de muchas asociaciones de inmigrantes y que,

en última instancia, impiden la participación de las

mujeres en igualdad de condiciones con los hombres

(aunque cabe señalar que esta desigual participación

varía según el origen geográfico y etnocultural

predominante en las asociaciones). Por otro

lado, y en relación con las asociaciones de mujeres

autóctonas, las múltiples discriminaciones que

sufren las mujeres por razón de su origen y, en

general, por su estatus de inmigrantes contribuyen

a que opten por crear nuevos espacios en los que

poder responder a las problemáticas y demandas

específicas asociadas a la migración. Espacios a

los que también se unen otras mujeres autóctonas,

porque, a pesar de las distintas necesidades de

unas y otras según su origen y momento vital, existe

un elemento común a todas ellas, su condición

de mujer, que muchas veces las aboca a situaciones

de marginación y exclusión. De hecho, el

encuentro entre mujeres de diferentes orígenes a

menudo sucede con motivo de la celebración de

actividades proigualdad de género, como charlas,

talleres y marchas para la reivindicación de los

derechos de las mujeres y contra la violencia de

género. Actividades que, en algunos casos, desencadenan

procesos de autoorganización entre las

mujeres, como ha sucedido con el Grupo de Mujeres

Migradas de Getxo. En definitiva, los motivos

que inducen a las mujeres a asociarse y a crear sus

propias organizaciones son múltiples y, a menudo,

interactúan entre sí.

86

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente

4. Diversidad en la autoorganización:

aspectos comunes y particularidades

4.1. Origen, objetivos y actividades

La diversidad a la que nos hemos referido anteriormente

para hablar de las mujeres inmigrantes como

personas con trayectorias y proyectos vitales únicos

cabe aplicarla igualmente a las formas que ellas

mismas otorgan a sus aspiraciones de organización

y acción colectiva. El resultado de esta diversidad

individual, siempre en el marco de un contexto que

moldea lo particular, se refleja en la variedad de

asociaciones de mujeres inmigrantes que existen en

el País Vasco, tanto por los objetivos específicos que

persiguen como por las vías que utilizan para alcanzarlos.

Ahora bien, si nos movemos de lo concreto a

lo general, podemos observar que todas iniciaron su

andadura con el objetivo común de mejorar las condiciones

de vida de las mujeres inmigrantes en

general y, concretamente, según el caso y las necesidades,

de las mujeres de una misma identidad

etnocultural. Empezaron organizándose para responder

a las necesidades prácticas que tenían las

mujeres por su condición migratoria atravesada por

el género, y la amplia mayoría mantiene su acción

colectiva centrada, sobre todo, en dar respuesta a

esas necesidades. Ahora bien, también se ha observado

una evolución en la estrategia asociativa de

algunas de ellas, que combinan la acción social con

la acción política, llegando incluso, en algún caso, a

priorizar esta última frente a una acción social, que

consideran es responsabilidad del Estado.

Desde la perspectiva de género, puede afirmarse

que gran parte de las asociaciones de mujeres inmigrantes

activas en el País Vasco están actuando en

el terreno de las necesidades prácticas de género,

es decir, de las que surgen de los roles que tradicionalmente se les han asignado a las mujeres y de su

posición subordinada en la sociedad. Estamos

hablando, por ejemplo, del importante papel que

cumplen como espacios de ayuda mutua para atender

a las problemáticas derivadas del trabajo en el

servicio doméstico y de cuidados, de la violencia

machista intra y extrafamiliar, de la salud sexual y

reproductiva, de la maternidad en la distancia, del

analfabetismo en los idiomas de las sociedades de

origen y de destino, o del aislamiento doméstico,

entre otras. Sin embargo, son pocas las que están

centrando su esfuerzo colectivo en atender a las

necesidades estratégicas de género (Molyneux,

1985), que tienen que ver con la superación de los

elementos que mantienen a las mujeres en una posición

de subordinación frente a los hombres. Son

necesidades estratégicas de género, por ejemplo, la

abolición de la división sexual del trabajo, la eliminación de formas institucionalizadas de discriminación, el control por parte de las mujeres de su propio cuerpo, o el alivio de la carga del trabajo

doméstico y del cuidado de la prole.

 

Esta mayor tendencia de las asociaciones a actuar

en el terreno de lo práctico proviene de factores

como los que se han mencionado en el apartado

anterior, pero además debe tenerse en cuenta que

el contexto sociocultural de referencia de las propias

mujeres también influye en la definición de los intereses

estratégicos de género en el ámbito asociativo.

Pongamos como ejemplo a las asociaciones creadas

y formadas por mujeres de origen africano.

Estas mujeres proceden de países con culturas

caracterizadas por un fuerte componente patriarcal y

cuya migración, en muchos casos, está ligada a la

reagrupación familiar realizada por el esposo. La

interacción de ambos elementos, la cultura patriarcal

y la migración femenina como seguidora pasiva

de los varones pioneros del proyecto migratorio,

hacen que la participación asociativa de muchas

mujeres africanas esté supeditada al permiso de los

hombres y condicionada a la participación en actividades

que perpetúen su rol social y sean ‘neutras’

respecto a las reivindicaciones de igualdad de género.

De ahí que estas asociaciones, al igual que ocurre

con algunas formadas por mujeres musulmanas,

dirijan sus actividades principalmente a responder a

las necesidades prácticas de las mujeres, optando

por no manifestar explícitamente posicionamientos

feministas como grupo, aunque ello en absoluto signifique

una renuncia a ellos. Si se mira con cierta

distancia, esta forma de actuar colectivamente

puede constituir, en sí misma, una estrategia de las

propias mujeres para ir avanzando en la lucha por la

igualdad de género, tanto en el interior de su propio

grupo etnocultural de referencia como dentro de la

diversa sociedad vasca, considerada en su conjunto.

Sin perder de vista lo anterior, vamos a tratar de

agrupar los principales objetivos específicos de las

asociaciones y de exponer las actividades que realizan

para lograrlos. Uno de los más extendidos es

servir de espacio de encuentro y apoyo para las

mujeres inmigrantes que, en función de las posibilidades

de cada asociación, se materializa en apoyo

psicológico, orientación jurídica, laboral y formativa,

o en actividades de ocio y tiempo libre. Unas veces,

este apoyo lo prestan las propias socias, y otras,

cuando la situación lo requiere, éstas actúan como

intermediarias ante instituciones públicas y privadas.

En general, tal y como se viene mencionando,

prevalecen las actividades de tipo social en sentido

amplio y, obviamente, cambian de asociación a asociación,

según las necesidades priorizadas por las

mujeres que las conforman.

 

Si tomamos como muestra las actividades formativas,

se observa que las prioridades en este ámbito

son distintas entre las asociaciones formadas en su

mayoría por mujeres de habla hispana, y las compuestas

sobre todo por mujeres de habla no hispana.

Estas últimas tratan de orientar su formación,

aun con muchas dificultades, a la enseñanza del

castellano y del idioma de origen de las socias, ya

8

 

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos

que entienden que las instituciones públicas no

están respondiendo suficientemente a la demanda

existente en este ámbito. Por ejemplo, la enseñanza

del árabe es una de las actividades principales de

las asociaciones de mujeres árabe-musulmanas, que

no sólo contribuye al mantenimiento de la identidad

cultural de su socias, sino que, además, en el caso

de las personas analfabetas, constituye un paso previo

importante en el aprendizaje de otro idioma,

como es el castellano. Este tipo de formación es

clave para el empoderamiento de las mujeres y para

su integración en el País Vasco, ya que el analfabetismo

en los idiomas de los lugares de origen o de

destino condiciona, en buena medida, la autonomía

de las mujeres y su participación como ciudadanas

de pleno derecho en la sociedad (Vicente, 2003).

La prioridad que estas asociaciones otorgan al

aprendizaje de los idiomas considerados básicos

para el desarrollo de la vida cotidiana se combina

con la organización de charlas y talleres para la mejora

de la inserción sociolaboral. Actividades estas últimas

a las que también se dedican varias asociaciones

constituidas en su mayoría por mujeres

latinoamericanas, y a las que se suman, además,

otras acciones más directamente relacionadas con la

formación feminista, o con la reflexión sobre las desigualdades de género en diferentes ámbitos y materias.

Otro tipo de actividades bastante común entre

las asociaciones son las relacionadas con el disfrute

del ocio y tiempo libre, como las excursiones culturales

y los eventos lúdico-festivos. Las primeras se

organizan con el fin de conocer el contexto donde

viven las mujeres y fomentar el conocimiento mutuo,

mientras que las segundas constituyen una forma de

socialización y encuentro, y en muchos casos se

aprovechan para trasladar información sobre temas

de interés para las mujeres. En términos generales,

estas actividades que llevan a cabo las asociaciones

en los ámbitos social, formativo y lúdico cumplen

una importante función en el proceso de integración

de las mujeres, al tratar de abordar las problemáticas

derivadas de la migración y de las desigualdades de

género, así como de acompañarlas en la búsqueda

de respuestas a sus necesidades.

 

Otro de los objetivos que se plantea este tejido asociativo es el logro de una sociedad culturalmente

diversa y cohesionada, para lo cual lleva a cabo actividades de educación y sensibilización sobre temas

relacionados con la realidad migratoria de las mujeres

y las culturas de origen de las socias, como son

exposiciones, charlas, vídeodocumentales, cursos

de cocina internacional, teatro, eventos musicales y

de danza, y ferias, entre otras. Cabe destacar que

algunas asociaciones se están sirviendo de espacios

formales, como la escuela, para desarrollar su labor

de sensibilización en este ámbito.

 

Orientar su acción colectiva al desarrollo de los

lugares y las comunidades de origen de las socias es

otro objetivo que está muy presente en gran parte

de las asociaciones consideradas. En este sentido,

algunos ámbitos en los que se plantean intervenir

son la migración y la familia, la violencia de género,

la educación, la salud sexual y reproductiva, la

generación de ingresos entre las mujeres, o la articulación de redes transnacionales entre asociaciones

de mujeres. Algunas de ellas ya están realizando

proyectos en esta línea, aunque la gran mayoría

admite que necesita apoyo técnico y financiero para

poner en marcha las propuestas de este tipo. Más

allá de la mayor o menor implicación que, hasta el

momento, puedan estar teniendo estas asociaciones

en el desarrollo de sus sociedades de origen, debe

tenerse en cuenta que su actividad transnacional es

clave para actuar sobre las causas y efectos de los

procesos migratorios y de desarrollo desde la perspectiva

de género (Unzueta, 2009).

 

En resumen, todas estas organizaciones sociales

persiguen promover la participación asociativa de

las mujeres, para asegurar su inclusión en redes

femeninas de apoyo que mejoren su autoestima y

fomenten su autonomía personal. Puede decirse que

todas ellas se dirigen al fin último de garantizar la

participación de las mujeres como ciudadanas de

pleno derecho en la sociedad. Sin embargo, mientras

que una gran parte se centra en las actividades

sociales mencionadas más arriba como pasos previos

para lograrlo, otras pocas también están dirigiendo

sus esfuerzos a acciones de carácter más

político, que incluyen la reivindicación de los derechos

de las mujeres, en general, y de las mujeres

inmigrantes, en particular, y la promoción de su participación sociopolítica desde una conciencia feminista.

 

El desigual énfasis que unas y otras ponen en

la acción política parece estar relacionado con los

diferentes niveles de empoderamiento individual

que viven las mujeres inmigrantes, así como con la

trayectoria personal de cada una de ellas previa a la

migración y la presión patriarcal del grupo etnocultural

de referencia.

 

4.2. Funcionamiento asociativo hacia dentro y hacia

fuera

La variedad de asociaciones de mujeres inmigrantes

a la que nos hemos referido anteriormente adquiere

mayor relevancia, si cabe, cuando nos detenemos

en las formas organizativas y de funcionamiento que

constituyen el marco a partir del cual desarrollan

sus actividades. Si bien todas ellas están registradas

como asociación, o en proceso de hacerlo, y por

lo tanto, cuentan con una estructura formal de funcionamiento característica de la sociedad de destino,

en la práctica tienden a regirse por dinámicas

más acordes con su propia forma de hacer cultural y

recursos disponibles. De hecho, hay asociaciones

que, a pesar de contar con escasos recursos económicos,

están desarrollando su labor asociativa en el

88

 

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 A. Unzueta • T. L. Vicente

marco de redes informales de apoyo que muchas

veces resultan invisibles a los ojos de quienes están

fuera de este entramado. Y es a través de estas

redes como consiguen llegar a mujeres que, por

motivos como los que veremos más adelante, no

pueden participar activamente en la asociación, y

para quienes dicho apoyo constituye un soporte fundamental

para integrarse.

 

Sin embargo, el asunto de los recursos nos lleva a

hablar sobre la debilidad institucional que presentan

gran parte de las asociaciones y que, a menudo,

no les permite emprender y gestionar proyectos que

contribuirían al logro de todos sus objetivos. Debilidad

que, en general, caracteriza al asociacionismo

inmigrante de origen extranjero en el País Vasco, así

como en el resto del Estado (Aparicio y Tornos,

2010), y que tiene que ver, en parte, con la escasez

de recursos financieros y humanos. Si atendemos a

estos últimos, se observa que, con independencia

del número de socias, las asociaciones funcionan

gracias al esfuerzo y compromiso de un pequeño

grupo de ellas, compuesto por entre tres y diez

mujeres.

 

Entre otros motivos, el activismo de las mujeres

inmigrantes se ve limitado por los obstáculos comunes

que tienen que afrontar como consecuencia de

su condición migratoria y de las desigualdades de

género imperantes en la sociedad de destino y en el

interior de su grupo etnocultural de referencia. Paradójicamente, los factores del contexto de destino

que exponíamos al principio del artículo como

desencadenantes del surgimiento de las asociaciones

son los que, al mismo tiempo, están limitando

el desarrollo de su acción colectiva. Como sabemos,

la tradicional división sexual del trabajo que aún

pervive en las sociedades receptoras ha abocado a

gran parte del colectivo femenino de origen inmigrante

a un sector de trabajo desvalorizado social y

económicamente, lo cual, lejos de facilitar su integración, disminuye las oportunidades de desarrollar

su proyecto migratorio más allá de un ámbito laboral

precarizado. Igualmente, la tradicional división

de roles de las sociedades de donde proceden las

mujeres, que posteriormente se reproduce en la

sociedad de destino –en mayor o menor grado,

según los colectivos–, determina sus posibilidades

de participación en las asociaciones y en la vida

sociopolítica en general, especialmente en aquellos

casos en los que ellas han sido reagrupadas por sus

esposos y su identidad femenina está ligada al

ámbito de la reproducción, el cuidado familiar y el

trabajo doméstico.

 

Las discriminaciones de género también tienen su

reflejo en el apoyo financiero que las instituciones

públicas y privadas dan a los programas específicamente

diseñados para luchar a favor de la igualdad

de género y, entre ellos, a las asociaciones de mujeres.

De acuerdo con los resultados de un estudio

sobre el papel de las instituciones financiadoras en

la promoción de los derechos de las mujeres y en el

apoyo a las organizaciones que trabajan en este

ámbito (Clark, Sprenger y Veneklasen, 2006), la tendencia

a escala internacional ha sido el recorte de

los fondos destinados a las asociaciones de mujeres

y a las acciones en defensa de los derechos de este

colectivo.

 

A las dificultades burocráticas para presentarse a convocatorias de subvenciones, se suma el desconocimiento

de las posibles vías de financiación.

 

En el caso de las asociaciones de mujeres inmigrantes

en el País Vasco, hay que añadir las dificultades

técnicas que, a menudo, tienen para cumplir con los

requisitos burocrático-administrativos exigidos por

las instituciones a la hora de presentarse a convocatorias

públicas de subvenciones y el desconocimiento

que, en algunos casos, existe sobre las posibles

vías de financiación públicas y privadas. Sólo una

pequeña parte ha conseguido acceder a fondos

públicos, principalmente a través de las áreas de

Igualdad, a escala local, provincial y autonómica y,

en menor medida, de otras áreas, como Inmigración.

Pero, en general, es a través de fondos propios que

están consiguiendo mantenerse, aún con muchas

dificultades, puesto que el compromiso de las

socias con las cuotas es inconstante, y las actividades

generadoras de ingresos como mucho sirven

para sufragar gastos de mantenimiento y acciones

muy puntuales.

 

El éxito limitado en la recaudación de fondos públicos

y propios se explica, en parte, por el actual contexto

de crisis económica y el recorte general de presupuesto

por el que han optado las instituciones

públicas y, por otro lado, cabe relacionarlo con las

propias socias y el estado de su economía doméstica.

Cabe señalar que muchas mujeres cabeza de

familia que han migrado para el sostenimiento del

grupo familiar en origen y que, con mucho esfuerzo,

consiguen recaudar dinero para enviarlo pueden

vivir la aportación de una cuota con un sentimiento

de culpa por ‘privar’ a sus familiares de un dinero

necesario para su mantenimiento. Este aspecto que

está ligado a las mayores expectativas puestas en

las mujeres para el cumplimiento de las responsabilidades

familiares y que, en muchas ocasiones, provocan

en ellas conflictos internos asociados a la

identidad de género.

 

89

EKAINA•JUNIO 2011 ZERBITZUAN 49 Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos

Se observa una enorme necesidad y demanda de

apoyo para la búsqueda y captación de recursos, así

como para el desarrollo de habilidades más técnicas

que les permitan formular los proyectos de acuerdo

con las exigencias tecnoburócratas, que no políticas,

de las entidades financiadoras. Varias asociaciones

viven en estado de resistencia, tratando de sobrevivir

en un clima de recortes presupuestarios generalizados

y en un contexto en el que, a menudo, no se

valora en su justa medida el papel que cumplen

para el desarrollo del proyecto vital de las mujeres.

Su papel como agentes clave para la integración

sociopolítica de la población femenina inmigrante ya

lo señaló Sipi (2000) en su análisis sobre el asociacionismo de mujeres inmigrantes en Barcelona,

quien también se refirió a la experiencia del trabajo

en red entre las propias asociaciones como un paso

importante para actuar colectivamente en el diseño

de políticas públicas que afectan a las mujeres inmigrantes.

 

Quizás, la articulación de una red entre las

asociaciones de mujeres inmigrantes en el País

Vasco sea una estrategia que se ha de tener en

cuenta para que su trabajo asociativo sea reconocido

social y políticamente, y puedan seguir desarrollando

su labor, ya no desde la supervivencia y resistencia,

sino desde la certidumbre de que, en su

lucha por la integración de las mujeres y la igualdad

de género, tienen el apoyo de la sociedad receptora

y, por supuesto, de sus instituciones públicas.

En definitiva, la alianza más fuerte entre las asociaciones de mujeres inmigrantes del País Vasco podría

derivar en una agenda política común en torno al

proceso de integración y a la igualdad de género

que, por una parte, las visibilizara como agentes

sociopolíticos dignos de tener en cuenta en el diseño

de políticas públicas y, por otra, las situara en

una mejor posición para acceder a financiación

pública y privada. Esta alianza constituye una ardua

labor, pero es viable si se hace una apuesta común

por centrarse en lo que las une como mujeres y

como miembros activos de esta sociedad.

9

 

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migraciones internacionales: una realidad

por redefinir”, en Memoria del Congreso

Internacional sobre los Derechos Humanos de

las Mujeres Migrantes: acciones para su

protección, México DF, Secretaría de

Relaciones Exteriores; Fondo de Desarrollo

de las Naciones Unidas para la Mujer,

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— (2006b): “Caracterización de las mujeres extranjeras en

la CAPV”, en VV.AA. Mujeres inmigrantes, viajeras

incansables, Bilbao, Harresiak Apurtuz,

págs. 137-152.

— (2003): “España: ‘país de inmigración femenina’”, Letras

de Deusto, vol. 33, nº 99, págs. 137-172.

Asociacionismo de mujeres inmigrantes en el País Vasco: actuaciones y desafíos

 



 

LA CRISIS Y LAS MUJERES INMIGRANTES


 

La crisis y las mujeres inmigrantes

 

En las últimas décadas habíamos venido presenciando el aumento sostenido de la población inmigrante en España ocasionada por dos fenómenos que se daban la mano, por una parte la crisis permanente y la falta de empleo de nuestros países (en el caso colombiano el conflicto interno y el fenómeno del desplazamiento interno convirtió en cabeza de familia al 40% de estas mujeres) y el aparente boom de la economía española. Desde el año 2001 se multiplicó por cuatro la población inmigrante en España y en Catalunya. Pero de todas es conocido que en estos dos últimos años disminuyó de manera importante la tasa de crecimiento de los trabajadores inmigrantes y se prevé que para el año 2014 que esta tasa llegará prácticamente a cero.

 

 

De esa población inmigrante casi un 50% son mujeres. Mujeres que en esta etapa ya pasaron de la categoría de acompañantes de sus maridos en estos desplazamientos internacionales (finales de los 90 y principios del 2000) a ser protagonistas, ya sea por causas económicas o por aspiraciones de mejoras en sus proyectos de vida individuales (desde el año 2003).

 

La mayoría de estas mujeres inmigradas proceden de América Latina, de África y también de la países europeos. Dos tercios de esta población de mujeres se instala en cuatro Comunidades Autónomas: Cataluña (22%), Comunidad de Madrid (21%), Comunidad Valenciana (15%) y An-dalucía (12%).

 

En estos últimos dos años la crisis nos afecta a todos ya todas pero especialmente a población migrante, cuyas tasas de paro doblan a la de los autóctonos, además el desempleo llega también de manera masiva al sector no regulado, al área del trabajo sumergido, sector en el que están inmersas la mayoría de la mujeres inmigrantes.

 

Mujeres Inmigrantes en España y Catalunya

 

Catalunya tiene 1.061.079 habitante extranjeros, de este número 481.729 son mujeres. Estas mujeres proceden en su mayoría de Africa, Latinoamerica y en tercer lugar de la misma comunidad Europea. De estos grupos las más activas económicamente tanto el mercado legal como en el sumergido son precisamente las mujeres latinoamericanas.

 

Estas mujeres llegan en su mayoría por motivos de tipo económico, aunque ha cambiado sustancialmente el rol que desempeñan, siendo en estos momentos muchas de ellas la protagonistas de sus procesos de inmigración ya sea para sostener a sus familias o para encontrar otras perspectivas de futuro como personas.

 

El panorama de estas mujeres latinoamericanas que llegan a España y a Catalunya es muy variado. En general tienen un nivel de preparación media, muchas de ellas tienen una envidiable preparación universitaria, aunque también llegan muchas mujeres de procedencia de las zonas rurales de sus países con bajos niveles de formación.

 

No obstante, a la hora de vincularse al mercado de trabajo los criterios para ubicarlas en él dependen más del país del que provengan o del tiempo de residencia en España, que de factores como su cualificación profesional.

 

 

Son víctimas pues de una triple discriminación por razones sociales, de género y de etnia. La violencia por razón de género que afecta a las mujeres en España las afecta también a ellas pero se agrava por su situación de vulnerabilidad personal y social en su condición de mujeres inmigrantes en España.

 

La crisis las ha afectado de manera particular. Durante todos estos años han recibido menos sueldos y condiciones laborales más precarias que sus compañeros de aventura. Y en estos últimos años con la crisis que sufrimos, aunque es más visible la reducción del número de empleo de los hombres inmigrantes en el transcurso de la crisis, se presiente que el paro las afectado a ellas también de manera apabullante en la medida que muchas de ellas ni siquiera tienen papeles

 

Según estadísticas de un estudio del CITE la población ocupada de mujeres extranjeras ha descendido un 3%, lo que en número son unas 43.400 mujeres ocupadas menos. Así, aunque la contracción del empleo habría perjudicado en mayor medida a los hombres extranjeros, las afectado fuertemente también a ellas, pero es imposible tener una cifra exacta de este impacto pues la mayoría trabaja en la economía sumergida.

 

Nuestra apuesta desde Mujeres palante

 

Mujeres Palante es un proyecto solidario cuyas protagonistas son las mismas mujeres latinoamericanas. Un proyecto en el que nos tendemos la mano aún en medio de las dificultades que sufrimos toda en mayor o menor medida.

 

Intuimos que el mayor de los problemas es el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran la mayoría de nuestras paisanas. Mujeres con cargas familiares que han de afrontar solas en un medio casi desconocidos para ellas y sin la redes familiares ni sociales de sus países de origen. En muchas ocasiones son mujeres mayores de 40 años que buscan un primer empleo y un camino propio en una condiciones bastante difíciles. De las mujeres que atendemos, según nuestra base de datos son mayoría las que proceden de Colombia, Bolivia y Ecuador.

 

Por tanto, hemos recurrido a hacer red con otras organizaciones y ofrecemos acompañamiento y cursos que posibilitan:

 

  • Recuperación y reforzamiento personal en estas condiciones de la inmigración-

  • Cursos de reconocimiento de situaciones de violencia de género, muchas de ellas consideran que la violencia de sus maridos es algo “inevitable y natural”. Reconocer que existe esta violencia es un primer paso necesario e indispensable.

  • Acompañamiento psicológico continuado a las víctimas de violencia de género (un 12,08% de las mujeres que atendemos han reconocido ser víctimas de violencia de género).

  • Formación y empoderamiento de esta mujeres para la creación de organización entre ellas.

  • Apoyo a iniciativas más autónomas para enfrentar la crisis como la creación de una cooperativa, experiencia que nos contará Dinora continuación..

  • Les ofrecemos también cursos de informática, catalán, apoyo en sus procesos de búsqueda de trabajo, y lo más importante, un espacio que las reconozca y en las que ellas puedan también ofrecer sus conocimientos y experiencias para compartirlas y hacerlas fructificar, multiplicar y enriquecer. En fin, un espacio en el que crezcamos todas y aprendamos juntas y nos demos la mano para seguir adelante.

Clara Romero



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